Ciclo Chocolate Científico une el arte y la ciencia en la educación escolar

La iniciativa busca incorporar la formación artística como herramienta de aprendizaje científico, a través del acercamiento entre el conocimiento sobre biodiversidad marina y el trabajo en cerámica.

Una veintena de estudiantes de quinto año básico de la Escuela Balmaceda Saavedra Laulhere de Chiguayante participaron del segundo encuentro del ciclo Chocolate Científico “Cerámica y Biodiversidad Marina del Litoral”, que se realizó en Balmaceda Arte Joven y cuyo objetivo es combinar el conocimiento científico y la materialización de este aprendizaje en el trabajo plástico.

Esta iniciativa surge al alero de los Cafés Científicos organizados por el Centro de Biotecnología de la UdeC y es producto de la alianza entre el Consejo Regional de la Cultura y las Artes, a través de los talleres del Programa Acciona, Balmaceda Arte Joven y la Universidad de Concepción, mediante las clases impartidas por la Dra. en Biología Marina, Fernanda Oyarzún, cuya área de trabajo consiste en el estudio del comportamiento de invertebrados marinos.

En la segunda jornada de este ciclo, los participantes pudieron conocer de cerca conceptos como método científico, biodiversidad y adaptación, además de plasmar este aprendizaje a través del trabajo en cerámica que han venido desarrollando durante el taller, con el fin de comprender el comportamiento de organismos marinos y desarrollar un proyecto final a partir de la experiencia.

Al respecto, Marcia Orellana, directora del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, destaca el valor agregado del encuentro que propone pasar del estudio teórico a la tridimensionalidad propia del trabajo en cerámica y permite conjugar el aprendizaje sobre biodiversidad marina y la educación artística como herramienta para su estudio: “El fundamento del Programa Acciona es nutrir la metodología académica a partir de las posibilidades didácticas que entrega el trabajo plástico y eso se plasma en este tipo de iniciativas” asegura y agrega que “de esta manera se prueba que la educación artística no es una materia para destinar al tiempo libre o a espacios extraescolares, sino que puede y debe insertarse en el currículum académico tradicional, como una herramienta de conocimiento y como una forma de reforzar el aprendizaje de otras materias”.

Asimismo, la Doctora en Biología, ceramista e ilustradora científica, Fernanda Oyarzún, quien trabajó con los estudiantes, destacó la oportunidad en tanto “el método científico es observar y hacerse preguntas y muchas veces la ciencia se enseña como algo que hay que memorizar. Entonces el hecho de que tengan que dibujar ellos empiezan a desarrollar el observar ‘y que es eso, ¿Cuántas patas tiene?’ porque tienen que dibujar. En el fondo el arte está ayudando a que desarrollen las capacidades científicas de observación, de atención y de concentración. Es mucho más difícil mentir con un dibujo que escribiendo”.

Finalmente, Pablo Gaete, director de Balmaceda Arte Joven Biobío se mostró contento de poder participar en la actividad y destacó la oportunidad que esta representa para los estudiantes: “Los niños van a poder unir la ciencia con el arte, que son asignaturas que todos vimos en la escuela de forma separada y la realidad es integrada”.

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