‘Tenemos que exportar cultura y dejar de ser sólo productores de fruta’

Fuente: La Tercera
por Rodrigo González. Venecia
En su primera visita al extranjero, para la Bienal de Venecia, el ministro de Cultura define una política que busca crear fuertes lazos con los países desarrollados.

La máxima autoridad de la cartera cultural es un hombre disciplinado en su accionar. Alguien que en medio de inauguraciones de pabellones y encuentros con los intelectuales locales actúa con temple enérgico y ceño más bien fruncido. A la hora de departir con los curadores y reñistas en Venecia (principalmente el muy diletante y popular Vittorio Sgarbi, crítico de arte que además es alcalde en Sicilia), el ministro también baja un poco el ritmo de la formalidad y se adapta a la caja de velocidades anímicas italianas. «Acá todo el mundo me ha recibido como si fuera Presidente de la República. Me he juntado con autoridades y personalidades importantísimas y debo reconocer que estoy sorprendido. Es una medida de lo importante que es la cultura en Venecia. Si viene alguien de otro país que representa esa área se lo recibe al más alto nivel. En ese sentido, nosotros estamos en la prehistoria», comenta el titular de Cultura.

La presencia de Cruz-Coke en Venecia ha estado marcada por una serie de encuentros con gente de bastante equipaje cultural a sus espaldas: el jueves, por ejemplo, se juntó con Frank Gehry, uno de los arquitectos más influyentes de los últimos años. Luego vino la inauguración del pabellón chileno en la Bienal de Arquitectura, seguida de sus largas conversaciones con el citado Vittorio Sgarbi y ya en la noche del jueves Cruz-Coke se reunió con el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand.

La exhibición chilena en la Bienal ha dado que hablar hasta el momento y hay que reconocer que, si el gancho principal de la muestra es el terremoto, es difícil que el pabellón del país pase inadvertido, sobre todo considerando que Italia también vive sobre superficies telúricas.

¿En esta recepción que ha tenido Chile, no nota una mirada misericordiosa por haber tenido un terremoto?


No lo sé. Lo que si tengo claro es que no necesariamente debería habernos recibido el alcalde de Venecia Giorgio Orsoni o el presidente de la Bienal Paolo Baratta. Pero pienso que esto sucede, pues acá una autoridad cultural de otro país tiene la misma importancia que cualquier otro tipo de representante. Además, la experiencia del terremoto nos ha servido para repensar nuestros planes. Creo que en ese sentido se pueden establecer muy provechosas relaciones con Italia, otro país terremoteado y con bastante que enseñarnos al respecto.


Usted anunció que la arquitectura formará parte de los fondos concursables. ¿Deja de ser un pariente desplazado dentro de la gestión cultural del gobierno?


Básicamente nos interesa mejorar lo que ya existe. La arquitectura chilena se está incorporando fuertemente en el concierto internacional con nombres como Smiljan Radic, Alejandro Aravena, Felipe Assadi o Mathias Klotz, por sólo nombrar a algunos. Quizás sea junto a la brasileña, la más importante de Sudamérica, pero esta gran relevancia en el extranjero no había tenido un correlato ni una respuesta desde el Estado. Por esta razón decidimos incorporar a la arquitectura dentro de nuestras líneas concursables. Y no solamente a esta disciplina, sino que al diseño industrial y diseño de moda, que son por lo demás disciplinas muy demandadas por los estudiantes. Entonces, lo que hacemos es simplemente dar respuesta a un área que sola se ha posicionado en el mundo.


¿Habrá más cambios?

También implementaremos mejoras en los programas de la línea Bicentenario y en la línea de Infraestructura Cultural, y se crearán la Modalidad de Apoyo a Proyectos de Reconstrucción de Espacios Culturales Existentes, que financiará proyectos de lugares afectados por el terremoto. Todo esto significa que nosotros también debemos trabajar más codo a codo con otros ministerios como el de la Vivienda, por ejemplo.

Considerando que la experiencia de intercambio con Venecia ha sido tan importante, ¿le gustaría que su cartera tuviera más prerrogativas y se extendiera a más ámbitos, como sucede en Italia?


Creo que, lamentablemente, el Consejo de la Cultura ha sido reducido a un organismo que reparte premios y eso se debe a que la legislación de institucionalidad cultural está inconclusa. No tenemos suficientes mecanismos para proteger el patrimonio, por ejemplo. Y eso pasa porque no todas las acciones culturales competen a nuestra cartera, sino que al Ministerio de Educación o al de Vivienda o a otro. Y esos ministerios ya tienen sus propios problemas.

¿Usted será un ministro con una fuerte agenda internacional?


Sí, aunque no voy a descuidar los problemas internos. Pero me interesa promover la cultura de Chile en el extranjero, porque el bien cultural es tanto o más importante que el económico. Si queremos dejar de ser sólo exportadores de frutas o salmones, tenemos que crear lazos culturales con otros países. Así también se generan divisas para el país. Es eso lo que hay que entender y es lo que se puede copiar del extranjero: tenemos que exportar cultura y dejar de ser sólo productores de fruta.

Volver arriba