“Sobras Humanas” retrató episodio sobre los selk’nam prisioneros en Río de la Mano

En intervención teatral, estuvo presente, una vez más, la representante de la comunidad selk’nam de Tierra del Fuego, Mirtha Salamanca, quien afirmó que lo rememorado en esta ocasión, fue otro de los momentos dolorosos que como pueblo originario guardan y buscan visibilizar.

En agosto del año 1895, tras el remate de indios que se llevó a cabo en pleno centro de de Punta Arenas y que involucró la subasta de más de 150 personas del pueblo selk´nam, ocurrió un hecho que no se conoce del todo y que aconteció en un lugar periférico de la ciudad en ese entonces: el sector de Río de La Mano.

“Se trata de un episodio particular, en que medio centenar de rezagados, en su mayoría ancianos, fueron trasladados a este sitio apartado del centro urbano a una especie de campamento provisorio, donde permanecían cautivos y alejados de sus hijos, tratados como verdaderos animales, convirtiéndose en las sobras de una ciudad que no los quería, arrojándoles, incluso, carne cruda como si fueran perros”, explica el investigador de la Universidad de Magallanes, Rodrigo González.

Y es que, para el profesional, es tal la relevancia histórica de este desconocido episodio en lo que se ha divulgado acerca del llamado genocidio selk´nam, que, un año después de la exitosa recreación del “Remate de Indios”, que lideró junto a la actriz y directora del grupo de Teatro de la Universidad de Magallanes, Nitzamé Mayorga, quisieron volver sobre el tema y retratar a los prisioneros del Río de la Mano, en una intervención llamada “Sobras Humanas”, y que volvió a contar con la presencia de la descendiente selk´nam Mirtha Salamanca.

La actividad, enmarcada en la Escuela de Temporada 2019 en conjunto con la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, comenzó en una de las empinadas escaleras del populoso barrio puntarenense, donde hombres como Juan Bautista Contardi y Manuel Señoret promovían, ante un público compuesto por más de una centena de escolares espectadores, la compra de los indios prisioneros en uno de los galpones del lugar. Después del frustrado robo de una gallina por parte de uno de los selk’nam, la estación siguiente mostró la llegada de los hombres a un galpón donde había  grupo de indios encerrados, haciendo un ritual fúnebre a uno de sus compañeros caído muerto. De ahí, vino la escena con la carne cruda que se les daba de comer, para finalizar, dijo Nitzamé Mayorga “con algo más poético que es cómo asumen la separación de sus hijos en el primer remate y cómo, subiendo la escalera se encuentran simbólicamente y  vuelven a construir la familia”.

“Los selk’nam aún existen”

La reflexión de Rodrigo González, al finalizar la actividad es que “con este tipo de actividades es queremos quitar la palabra genocidio, ya que, generalmente nos dicen que los selk’nam están extintos, que no existe descendencia, pero hoy nos acompaña Mirtha Salamanca, que en representación de una comunidad selk’nam que son aproximadamente 600 personas, está presente hoy día y nuestro mensaje principal es decirle a la comunidad magallánica, los selk’nam no están extintos, aún viven”.

Así lo afirmó también la propia Mirtha Salamanca: “Nuestra sangre selk´nam todavía sigue corriendo y somos muchas familias”, agregando que lo rememorado, en esta ocasión, fue otro de los momentos dolorosos que como pueblo guardan y buscan visibilizar. “Todo tiene un sentimiento real porque se vivió tal como la recreación que tuvimos ahora, a la tragedia que hubo, a la ambición del hombre,  la ambición de la tierra, la ambición de alambrar… el pecho de una mujer tenía un precio, la oreja de un hermano tenía otro precio, todo fue una ambición y un genocidio inmenso y muy doloroso. Yo digo nuestra tierra está regada de sangre, de sangre de nuestros hermanos y estamos en la lucha que se sepa la verdad”, concluyó. (Fotografías de Andrés Poblete)

 

 

 

 

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