Mitos y leyendas de Mariquina se develan en investigación financiada por el Fondart Regional
  • Tras dos años de trabajo llega a su fin el proyecto “Mariküga: Mitos y leyendas del valle”, encabezado por el artista visual Carlos Rivera y un equipo de profesionales, con apoyo del Consejo Regional de la Cultura y las Artes a través del Fondart. 

Como resultado de la iniciativa de conservación y difusión de patrimonio cultural “Mariküga: Mitos y leyendas del valle”, este miércoles 31 de mayo, a las 15.30 horas, en el salón Verónica Aguilar de la Casa de la Cultura de San José de la Mariquina, se presentará el libro ilustrado que da cuenta del trabajo realizado entre los años 2015 y 2016 por un equipo de profesionales liderado por el artista visual Carlos Rivera Gutiérrez.

La iniciativa contó el financiamiento del Consejo Regional de la Cultura y las Artes a través del Fondart Regional en su convocatoria 2015.

“Con este proyecto se buscaron dos fines, el primero consistió en hacer una investigación para proteger y registrar la tradición oral de los mitos y leyendas de la comuna de Mariküga –antigua denominación de Mariquina- y, el segundo, en difundirlos y ponerlos en valor a través de un libro ilustrado”, comenta Carlos Rivera.

Un libro ilustrado interrelaciona un contenido textual y una imagen, por eso trabajaron en conjunto un ilustrador, un historiador y un escritor. Los mitos y leyendas se recopilaron en zonas urbanas como el propio San José o Mehuín y sectores rurales como Alepúe y Chan Chan, entre otros.

La recopilación de la información se realizó en terreno por medio de entrevistas, conversaciones y registros fotográficos de los lugares. El responsable en esta etapa fue el historiador Rodrigo Paredes Gyllen, quien realizó un trabajo de campo acompañado por los artistas, involucrándose con las personas y preguntando a grupos de distintas edades, principalmente adultos mayores.

Con la información reunida y ordenada se generó un documento que sirvió de base para el trabajo del ilustrador, el propio Carlos Rivera, encargado de dar forma visual a las historias extraídas en la comuna, y el escritor Pedro Guillermo Jara, quien se encargó de dar un estilo literario al texto, utilizando para ello un lenguaje sencillo con toques artísticos.

“Si bien es cierto que existe una asociación entre libro ilustrado y literatura infantil, el estilo literario de la obra se dirige a todas las edades, utilizando para ello un lenguaje sencillo que formó un producto atrayente y accesible a cualquier persona”, acota Rivera.

Las ilustraciones del libro se elaboraron mediante técnicas de pintura digital con el software Photoshop, utilizando tableta Wacom, mientras que la diagramación de los textos se llevó a cabo en Adobe Indesing. La versión física del libro tiene un tamaño de 28 centímetros de alto por 22 centímetros de ancho, impreso a todo color y con un total de 52 páginas.

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