El Pájaro de Chile dio el vamos a Teatro a Mil en Biobío

En la Corporación Cultural Artistas del Acero, la Compañía Reconstrucción se preparaba para dar inicio a la extensión de esta fiesta del teatro nacional e internacional.

A diferencia de muchas ciudades de Chile, Concepción despertó el jueves con una temperatura agradable. El viento sureño impidió que el calor se elevara por lo que muchos penquistas disfrutaron la tarde en la Plaza de Armas y los sectores cercanos al centro. A pocos pasos, en la Corporación Cultural Artistas del Acero, la Compañía Reconstrucción se preparaba para dar inicio a la extensión Teatro a Mil en Bio-Bio con su última obra: El pájaro de Chile.

Patricio Ruiz, Maiza Czischke, Sebastián Torres, Patricia Cabreira, Cristóbal Troncoso, Marco Camus, Leslie Sandoval, George Swaneck, Priscilla Barba, Enzo D’Arcangelo, Romina Bazaes, Daniel Espinosa y Francisca Díaz, integrantes del elenco, esperaron al público y lo cautivaron con una historia sencilla y muy identitaria. El montaje que sube a escena el amor y desamor, el abandono, el dolor, la familia y la vida misma, se complementa con la sutileza de su música en vivo.

Escrita por la dramaturga penquista Leyla Selman, que también es parte de la obra, y dirigida por el destacado actor y director teatral Rodrigo Pérez, El pájaro de Chile fue la encargada de inaugurar Teatro a Mil en Bio-Bío. Extensión que pronto dará a conocer su programación completa.

La presentación de El pájaro de Chile en Concepción es organizado por la Fundación Teatro a Mil en conjunto con la Corporación Cultural Artistas del Acero. Sus funciones continúan hoy, el sábado 12, jueves 17, viernes 18 y sábado 19 de enero a las 20 hrs en Artistas del Acero (O’Higgins 1255).

Las entradas tienen un valor de $3.000 general y $2.000 estudiantes y niños, se pueden reservar en el teléfono 041- 295 44 82 o en el correo productor@artistasdelacero.cl

RESEÑA

«En las faldas de un cerro chileno, un puñado de casas de techo roto, diminutas. Una calle de tierra y piedra, un negocio pequeño que vende pan añejo, agujas y coca cola. Una carretera. Por allí pasa el mundo a pedazos. Son las palabras que duelen, las que inician esta historia, inspirada en las décimas de la Violeta y en una familia chilena y en un montón de tierra y en un poco de sopa y en los estertores que la pobreza deja… para que no la olviden».

Volver arriba