Con proyecto multisensorial de insectos sonoros niños y niñas de La Ligua tomaron conciencia sobre el cambio climático

Actividad se desarrolló en el marco del laboratorio “Cri-creando grillos parlantes”, que realizó el artista francés Félix Blume junto a niños, niñas y jóvenes del Centro de Creación La Ligua del Ministerio de las Culturas. Proyecto contempla una exposición final en la sala Monalisa del Centex.

Baterías, cables, algunos circuitos y más de una decena de grillos sirvieron para que niños, niñas y jóvenes del Centro de Creación de La Ligua crearan sus propios insectos sonoros, en el marco del laboratorio que realizó el artista francés Félix Blume, quien viajó hasta el centro de Creación de La Ligua para trabajar en el proyecto que busca crear conciencia medioambiental a través de la tecnología y la naturaleza.

La seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Constance Harvey, manifestó que “este tipo de proyecto es un excelente ejemplo de la transversalidad que aplica el modelo Cecrea, donde convergen distintas disciplinas y lenguajes logrando no sólo un aprendizaje significativo en los niños, en este caso con tecnología, ciencias, arte, sino también resultados únicos y particulares, que es una cualidad por excelencia de la creatividad”.

Durante las dos semanas que duró el laboratorio “Cri-creando grillos parlantes”, a través ejercicios científicos, juegos y dibujos, los participantes pudieron reflexionar sobre la posible desaparición de diferentes especies de animales debido al cambio climático, y también pensaron en torno al comportamiento de la sociedad y la importancia de la diferencia y la identidad.

En este proceso cada niño y niña tuvo que criar a una pareja de grillos, asignarle un nombre, medirlos y dibujarlos, para posteriormente grabar el sonido que emitía el macho para cautivar a la hembra con el objetivo de valorar su existencia.

“Escuchar a los grillos es escuchar a la naturaleza, es prestar atención al medioambiente que nos rodea, porque ellos son parte del ecosistema. La idea es escuchar e intentar entender qué es lo que nos rodea. El punto de partida era saber reconocer a un grillo dentro de la multitud”, indicó Félix Blume.

El artista que se ha caracterizado por trabajar con piezas sonoras en espacios públicos como contextos de experimentación, agregó que junto a los niños y niñas “nos dimos cuenta que todos los grillos sonaban de forma diferente. Entonces cada uno comenzó a reconocer el cantar de su grillo y a imaginar qué mensaje nos decía”.

Para Blume, el hecho de escuchar el cantar de los grillos y diferenciarlos entre muchos es constitutivo de un ejercicio íntimo, donde los participantes entienden que cada uno posee una identidad diferente a la del otro, y esta misma singularidad los hace formar parte de una comunidad mayor, al igual que un ecosistema, que se vería completamente afectado con el cambio climático.

“Estos grillos son parte de un ecosistema también. Muchas veces la presencia de insectos nos sirve para saber qué tan equilibrado está un ecosistema”, explicó.

Insectos parlantes

Luego del trabajo de crianza y grabación de sonidos, niños y niñas crearon sus propios insectos parlantes: una especie de pequeño mecanismo de seis patas que formaron con circuitos y cables, y donde insertaron el audio para reproducir el grillar de sus bichos.

Martina Navarro, de 11 años, contó que le “pareció muy bien el laboratorio, porque conocimos a los grillos, sus colores y aprendimos a diferenciales. Mis grillos eran Mateo y Antonella, les di pepino, lechuga y zanahoria para que comieran. También tengo a mis grillos parlantes que se llaman igual. Pienso que los niños pueden dormir gracias a los grillos porque se relajan con el sonido, si no existieran sería todo diferente”.

Como parte del proyecto, Martina junto a sus otros amigos y amigas protagonizaron un cortometraje en stop motion, donde exploraron los alrededores de la ciudad y convirtieron a sus insectos parlantes en animales de verdad a través de efectos audiovisuales. “Al igual que en el cuento de Pinocchio, quien anhela ser un niño real”, comentó Blume.

Los insectos sonoros y el cortometraje serán parte de la muestra final de la exposición “ Los grillos del sueño”, que se realizará en el Centro de Extensión del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio el próximo viernes 23 de agosto, hasta donde llegarán niños, niñas y jóvenes del Cecrea La Ligua.

Félix Blume

Es artista francés sonoro e ingeniero de sonido. Actualmente trabaja y vive entre México y Francia. Trabaja con el sonido como material en piezas sonoras, videos, acciones e instalaciones. Su proceso suele ser colaborativo, al trabajar con comunidades específicas, usar el espacio público como contexto de experimentación y presentación de sus trabajos.

Está interesado en los mitos y su interpretación contemporánea, en los diálogos entre el humano y los contextos naturales o urbanos que habita, en lo que cuentan las voces más allá de las palabras.

Sus piezas sonoras se han difundido en radios de todo el mundo, así como en lugares como el Centre Pompidou y el Musée d’Orsay (Francia). Recibió el premio de “Paisaje sonoro” con su última pieza de video “Curupira, criatura del bosque”,  y el premio “Pierre Schaeffer” por “Los Gritos de México” en el festival Phonurgia Awards.

En 2018, hizo la instalación sonora “Rumores del mar”, compuesta con cientos de varas de bambú y flautas en la costa de Krabi para la Bienal de Tailandia.

Ha participado en festivales y exposiciones internacionales como LOOP Barcelona (2015); CCCB Barcelona (2015); Tsonami Arte Sonoro Chile (2015, 2018); Fonoteca Nacional México (2016); Ex Teresa México (2016); CENTEX Chile (2017); CTM Berlín (2017); Belluard Festival (2018); Arts Santa Mónica Barcelona (2018); y Thailand Biennale (2018), entre otros.

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