Centro Gabriela Mistral recibe de manera simbólica tallado maorí entregado por Nueva Zelanda
  • Tekoteko es un tótem de madera de totara de cuatro metros de largo, y es un regalo de la cultura maorí al pueblo chileno. Simboliza una figura humana tallada en madera que para la cultura maorí representa a los ancestros y a la protección.

Con la presencia del subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, y de la ministra de Desarrollo Social moaorí, Nanaia Mahuta, se realizó la entrega simbólica del Pou (nombre genérico del tallado maorí) que hoy se encuentra en el sector de la feria de antigüedades del Centro Gabriela Mistral (GAM).

En la ceremonia íntima, que contó además con la participación de representantes del pueblo mapuche y de la embajadora de Nueva Zelanda, Linda Te Puni, entre otras autoridades, se realizó una serie de presentaciones que incluyeron canciones y bailes tradicionales, así como también una danza Purrun, donde se invitó a los asistentes a unirse al son de la música.

“Como Nueva Zelanda, Chile es un país multicultural. En nuestro territorio coexisten diferentes conocimientos y visiones en torno a la vida y a la forma de comprender y expresar el mundo. Por eso es que como Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio desde nuestro nacimiento hemos abogado por el reconocimiento e inclusión de los pueblos indígenas en la institucionalidad cultural de nuestro país”, dijo el subsecretario De la Cerda.

El tallado ha estado durante casi 4 años en el GAM sin nombre y sin placa que dé a conocer su historia.  La obra fue tallada en vivo en marzo de 2015 en la plaza central de centro cultural por artistas maorís, en el contexto de la exposición Tuku Iho: legado vivo, que se hizo posible gracias a la embajada de Nueva Zelanda.

Tekoteko es un tótem de madera de totara de cuatro metros de largo, y es un regalo de la cultura maorí al pueblo chileno. Simboliza una figura humana tallada en madera que para la cultura maorí representa a los ancestros y a la protección. Estos tallados típicos se representan a menudo sosteniendo un arma, en una postura desafiante. Su propósito es protegerse del mal y de los intrusos.

Fotos: Mario Ruiz / Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

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