Ministerio de las Culturas instala bibliotecas interactivas en centros penitenciarios de la Región del Biobío
  • La Seremi de las Culturas, Paulina García asistió a la inauguración de la Biblioteca del Centro Penitenciario de Mulchén, incorporado al Plan de Bibliotecas del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, beneficiando a más de 90 internos.

Hace algunos días se inauguró una biblioteca muy especial en la comuna de Mulchén, integrada en el Plan de Bibliotecas en Recintos Penitenciarios del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (ex Dibam), y en convenio con Gendarmería de Chile. La iniciativa busca generar un “espacio-ambiente biblioteca” y un laboratorio de alfabetización digital para proporcionar recursos de aprendizaje y fomentar el acceso a la lectura y la cultura, lo que apunta a generar las condiciones para facilitar el desarrollo integral de las personas que cumplen condenas en el sistema penitenciario de Chile. La infraestructura considera equipamiento logístico, computacional, digital y bibliotecológico, que beneficiará a más de 90 internos.

La instalación del Programa BiblioRedes en Mulchén implicó un año de intenso trabajo. Se visitó la cárcel, se habló con los internos y funcionarios, y se definió el proyecto, el lugar y la estrategia a seguir. Posteriormente, se desplegó la parte administrativa, como habilitar, diseñar y equipar con el mobiliario pertinente la sala de clases de la Escuela Penitenciaria G-692 “Rio Sur”, que cohabita con la biblioteca. Se trata de una biblioteca pública y virtual, por lo que se habilitó el acceso a internet a través de la plataforma del Programa BiblioRedes. También se puso a disposición de la población penal 161 textos de literatura chilena, comics, libros de especialización, entre otros.

Miguel Ángel Donoso, coordinador nacional del Plan de Bibliotecas en Recintos Penitenciarios, explicó que “esta iniciativa está integrada a la Red de Bibliotecas Públicas de Chile, la única diferencia es que está en una cárcel, pero su impacto es muy alto dado que intenta entregar herramientas culturales para mejorar la calidad de vida de los internos. Esto se vio reflejado en la capacitación realizada en noviembre a los encargados de las bibliotecas de la región del Biobío y la Araucanía, cuando los representantes de Mulchén manifestaron la inquietud de vincular este espacio con otras áreas de trabajo bastante robustas que ellos tienen en este centro, como los talleres de impresión y de costura, herramientas que eventualmente les servirá cuando recuperen su libertad”.

La actividad contó con la presencia de la Seremi de las Culturas, Paulina García, quien se mostró sorprendida por la transcendencia de esta labor que se aborda desde el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. “La biblioteca viene a poner una nueva base, es decir, añade elementos transversales que apoyan lo que la cárcel ya hace en lo laboral, educativo, deportivo y de entretención. Este recinto cuenta con numerosos talleres manuales, como los estampados en tela telas y tazas. Es seguro que con los nuevos talleres literarios que se impartirán y con estos libros, las personas desarrollarán aún más sus capacidades creativas y artísticas. El arte alimenta el alma, y para aquellos que están privados de libertad, un libro basta para abrir su mente, echar a volar la imaginación y ser libres”.

En 2018 fueron cinco las unidades penales de la Región del Biobío beneficiadas con la habilitación de bibliotecas públicas, entre las que se consideran las consolidadas en Mulchén, Yumbel, Arauco, Cet Tomé- Punta de Parra y Lebu. Así es como, junto con otras, como la de Coronel, inaugurada en 2017, funcionan programas de BiblioRedes en todas las unidades penales de la región, beneficiando a la población penal, familiares y funcionarios.

A nivel país, sólo durante el año pasado se habilitaron 18 bibliotecas en recintos penitenciarios de las regiones del Biobío, la Araucanía, Antofagasta, Región Metropolitana, Valdivia y Puerto Montt. Pese a estar todas en funcionamiento, con libros y con el sistema informático que facilita el préstamo de ellos, la biblioteca de Mulchén fue la única que hizo un hito de inauguración.

El programa, cuyo objetivo principal es despertar el interés en el hábito lector de aquellos que no leen, comenzó en 2015 y ya cuenta con 61 recintos penitenciarios en el país. Para 2020 se espera llegar a todas las cárceles de Chile que tengan un mínimo de 50 personas, llegando así a más del 99% de las personas adultas privadas de libertad. Los libros los provee el Estado y editoriales que colaboran. Sin embargo, existe una política de donaciones bastante estricta, ya que se selecciona cada libro que existe en cada biblioteca, de acuerdo a los intereses de los internos, y que cumpla con el propósito de incentivar la lectura.

Miguel Ángel Donoso expresó estar muy motivado en continuar con esta tarea por el gran impacto que genera en las personas. “Las estadísticas desde el punto de vista que tú las mires son positivas. Hay nuevos usuarios, hay un impacto en el medio y en la comunidad. Incluso, la impresión de las áreas psicosociales de las cárceles es que han bajado los niveles de ansiedad de quienes participan de las actividades en la biblioteca; por tanto, se entiende que es posible bajar el nivel de violencia al interior de las cárceles. Es fundamental la importancia que gendarmería le ha dado a esta iniciativa del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, entendiendo que es coherente con sus políticas de desarrollo de habilidades laborales y de evitar la reincidencia”, señaló.

 

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