Institucional / Patrimonio / Valparaíso PUBLICADO EL 10 MARZO, 2014 Consejo de la Cultura participa en la inauguración de Memorial a Neruda en Cantalao

El premio Nobel de Literatura soñaba con la creación de una Fundación que reuniera a artistas escritores y científicos, y que se vio truncada tras el Golpe de Estado y la muerte del poeta.

Este domingo 9 se realizó la ceremonia de inauguración de la escultura «Mínima Catedral», de los chilenos Luis Prato e Ignacio Prieto, en honor al poeta Pablo Neruda y emplazado en los terrenos de Cantalao. El lugar está ubicado en la propiedad que el poeta adquirió en 1968, en las cercanías de su casa en Isla Negra, a unos 2 kilómetros al norte, y que hoy pertenece a la Fundación Pablo Neruda.

El monumento denominado «Mínima Catedral», en directa alusión a un poema de Neruda incluido en el «Canto General», es obra del escultor Luis Prato Escárate y del arquitecto Ignacio Prieto Ilabaca, y se construyó al amparo de lo establecido por la Ley 19.871 del año 2003, dictada con el propósito de conmemorar el centésimo aniversario del natalicio del escritor.

En la ceremonia participó el Ministro de Cultura, Roberto Ampuero, quien destacó el valor histórico del espacio. “Este lugar tiene un valor simbólico muy especial, en cuanto fue un terreno  que Pablo Neruda adquirió, para que fuese  una suerte de arcadia, de refugio de la poesía mundial frente a mar, nada lejos de su casa en Isla Negra y el sueño de él era ofrecer cerca de acá esta cabaña para que otros poetas pudieran estar en contacto con la naturaleza y la poesía”

El Secretario de Estado destacó que una de sus últimas actividades como Ministro de Cultura sea precisamente un homenaje a Neruda. “#No es nada menor terminar mi gestión en el ámbito de la institucionalidad cultural, con un homenaje a Pablo Neruda, nuestro poeta y Premio Nobel junto a Gabriela Mistral.  Esto también obedece a lo que he sostenido permanentemente: hay que hacer las cosas y muy bien hechas hasta el último minuto que se tenga la administración o la tarea de Gobernar Chile”.

Cantalao, el sueño Nerudiano

“Ahora bien, mi casa es la última de Cantalao, y está frente al mar estrepitoso, encajonado contra los cerros”. Así comienza “El habitante y su esperanza”, la novela breve que Neruda escribió entre 1925 y 1926, donde el poeta funda este territorio mítico de rompientes de olas y vientos que surgen desde el océano, y que corresponde a Puerto Saavedra. Muchos años después, este paisaje volvió a materializarse ante sus ojos: lo encontró en los acantilados cercanos a Isla Negra.

En 1968 Neruda compra el terreno de 4,3 hectáreas, para construir la sede de su Fundación Cantalao, idea que tenía desde que donara sus libros y caracolas a la Universidad de Chile en 1954. Para tomar posesión poética del lugar, Neruda construye una cabañita de troncos, lampazos, puertas y ventanas con vidrios de colores, con orientación hacia el sur. Instala un ancla, simbolizando su intención de permanecer en el lugar.

La primera idea de Neruda, que emprende con el arquitecto Sergio Soza, es edificar un lugar central con estar, comedor y biblioteca, y que escritores y artistas construyeran alrededor pequeños núcleos habitacionales, que utilizarían de por vida, donándolos al morir a su Fundación.

En 1972 el gobierno de Salvador Allende, junto a la Comisión Isla Negra-Pablo Neruda (destinada a generar obras que vincularan a Neruda con Isla Negra y lo ayuden a realizar Cantalao), encargan a la CORMU la ejecución del proyecto declarándolo de extrema urgencia. El diseño es abordado por tres arquitectos: Raúl Bulnes, Carlos Martner y Virginia Plubins, que trabajan junto al poeta. Éste modifica su idea original, para transformar Cantalao en un lugar de encuentro para artistas, escritores y científicos, en un edificio unitario que permita la realización de seminarios, exposiciones y convenciones, agregando un centro de “estudio del mar” con un acuario.

Así, paso a paso, con el apoyo de las Universidades de Chile, Católica y Técnica del Estado, la Corporación de Mejoramiento Urbano, la CUT y la propia Comisión Isla Negra-Pablo Neruda, se concretan el proyecto y el financiamiento para comenzar las obras en octubre de 1973.

Luego del golpe militar del 11 de septiembre de ese año, las obras que se habían iniciado en Isla Negra, son paralizadas y destruidas. Al morir Pablo Neruda, la propiedad queda inscrita a nombre de su esposa, Matilde Urrutia, quien antes de su muerte, ocurrida en 1985, deja establecida de manera testamentaria la creación de la Fundación Pablo Neruda.

En 1990 un vecino del lugar, el ingeniero ambientalista Hernán Durán, propone a la Fundación la creación de un parque ecológico. Hoy se ha iniciado de manera muy responsable, una labor de rescate de las condiciones primitivas del lugar, recuperando su flora y fauna. El sitio fue cercado cuidadosamente con troncos y mallas, creando un portón que recuerda el primitivo de la casa de Isla Negra, para evitar el acceso de vehículos. Paralelamente, desarrollamos la idea de generar un parque ecológico y de esculturas, con un anfiteatro natural para realizar eventos poéticos, literarios y musicales.