Ministra de las Culturas visita Ancud para constatar daños en Iglesia San Francisco y anuncia plan para su recuperación
  • La autoridad viajó ayer a la comuna chilota para reunirse con diferentes actores locales y evaluar los pasos a seguir para la reconstrucción del templo que forma parte de la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera.

La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, llegó hasta la comuna de Ancud, en Chiloé, para constatar en terreno los daños a la Iglesia San Francisco de Ancud, tras el incendio que la destruyó casi en su totalidad durante la madrugada de ayer. Al llegar a la provincia, la secretaria de Estado se reunió con representantes del cuerpo de bomberos, el Obispo Juan María Agurto y el alcalde de Ancud, Carlos Gómez Miranda, para analizar los pasos a seguir.

“Esta es una noticia que nos golpea a todos, pero especialmente al patrimonio y a la comunidad de Ancud y Chiloé. La Iglesia de San Francisco simbolizaba parte de la historia, memoria y cultura de esta localidad, no sólo porque corresponde a la llamada Escuela Chilota, un estilo único de arquitectura religiosa que tiene valores y atributos similares a los de las 16 iglesias declaradas como Sitio del Patrimonio Mundial, sino también porque la comunidad local pierde un bien que les otorgaba un fuerte vínculo e identidad”, dijo la ministra Valdés.

Posteriormente, las autoridades se dirigieron hasta el sitio donde se emplazaba la iglesia, para reunirse además con miembros de la PDI y estudiar los detalles sobre posibles causas y responsabilidades. “Hemos solicitado la conformación de una mesa de trabajo junto a bomberos, la iglesia y la comunidad, además de los organismos técnicos, para crear un plan que tenga como objetivo la recuperación de este templo en particular y por otra parte la prevención de riesgos en estos inmuebles de enorme valor patrimonial”, agregó la secretaria de Estado.

Por su parte, el Obispo Juan María Agurto afirmó que “esto es una buena noticia para todos en que pronto se inicie el proceso de reconstrucción que desean tanto los ancuditanos, pero esto no es simplemente una desgracia para Ancud, sino para todo Chiloé (…) Es un patrimonio cultural, social y religioso que tenemos que rescatar y mantener para las futuras generaciones y para todo el país”.

Por último, la ministra Valdés recalcó la relevancia de la tramitación de una nueva orgánica que permita dotar a las regiones de Consejos de Monumentos Regionales para atender de manera más directa e inmediata aquellos temas asociados al patrimonio de cada territorio: “Todo esto demuestra y refuerza aún más la necesidad de contar con una nueva Ley de Patrimonio Cultural que modernice, agilice y descentralice la toma de decisiones en este ámbito. Los desafíos actuales hacen urgente empoderar a las regiones y generar mecanismos para agilizar decisiones, porque son ellas y sus comunidades las llamadas a poder decidir sobre el patrimonio que se encuentra en su territorio”.

Antecedentes históricos y valor patrimonial

La Iglesia San Francisco es parte del Convento Franciscano de Ancud y empezó a construirse en 1845. A raíz de un incendio en la obra, tuvo que reconstruirse inaugurándose en 1851. En 1925 un nuevo incendio destruyó tanto la iglesia como el convento; entre ese año y 1933 se construyó la iglesia actual, que luego del terremoto de 1960 pasó ser Sede Episcopal, al destruirse la Catedral.

El templo es uno de los exponentes de la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera, que manifestaba y conservaba hasta el día de hoy su integridad y características esenciales, derivadas todas del óptimo aprovechamiento de los recursos del medio ambiente, en particular, de la madera; la armonía entre la forma construida y el paisaje, y una síntesis entre el aporte foráneo y el local.

En ella se ha mantenido por años un profundo vínculo con la comunidad local, lo que ha hecho posible el desarrollo de antiguas tradiciones de cooperación y religiosidad, determinantes para la identidad de Chiloé. El Convento Franciscano de Ancud fue uno de los más importantes de la región, consagrando a un gran número de sacerdotes.

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