El mundo de las artes se reúne para diseñar la Política Regional de Cultura 2017-2022
  • Gran participación generó la invitación del Consejo de la Cultura a la Convención Regional en la Región del Biobío, instancia de trabajo colectivo para discutir sobre aquellos temas que deben estar presentes en el diseño de la Política Regional de Cultura 2017-2022.

En el bucólico espacio dispuesto en el Estadio Español, en Chiguayante, cerca de 150 representantes del ámbito de la cultura, de las cuatro provincias de la Región del Biobío, atendieron la invitación, para el jueves 6 de julio, del Consejo Regional de la Cultura y las Artes para dialogar e incidir en el diseño de la Política Regional, documento quinquenal que determina las directrices del quehacer cultural hasta el 2022.

“Cultura y desarrollo humano: Derechos y territorio” es el tema central de la Convención Regional de Cultura 2017, que consideró la participación de un amplio espectro de actores de la cultura regional, entre quienes se cuentan gestores, artistas, organizaciones culturales comunitarias, representantes del sector público y de diferentes instituciones, encargados municipales de cultura, agrupaciones de derechos humanos y pueblos originarios, entre otros.

La directora regional de Cultura, Marcia Orellana, se mostró conforme con la alta convocatoria que generó esta convención regional. “Estamos muy contentos con la alta participación, aquí están todos los eslabones del mundo de la cultura para analizar lo que hemos hecho y discutir lo que desarrollaremos de aquí al 2022. No me sorprende la alta concurrencia, esta convocatoria responde a un proceso que hemos desarrollado de manera sistemática con la ciudadanía. El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes nace desde un proceso participativo, y creo que es lo más valioso que tiene esta institución, instalar la cultura como un derecho social y democrático”.

Agregó que el concepto de “Desarrollo humano”, que guía este proceso, constituye un amplio “contenedor” de sentido, donde es posible incluir conceptos y principios como los de derechos culturales, identidad, diversidad cultural, equidad y descentralización. De esta forma, se produce una articulación con la idea que sustenta la nueva denominación del Ministerio, que enfatiza en una visión amplia e inclusiva que pluraliza el concepto de cultura.

El tema central de la convención, “Cultura y desarrollo humano: Derechos y Territorio”, es la base teórica de todas las convenciones de cultura que se realizan a lo largo del país, concepto que activa el accionar público basado en dos enfoques: un enfoque de derechos, y el otro en términos operativos como el territorio. Estos conceptos emergieron con fuerza durante los espacios de reflexión de la Convención Nacional de 2016, realizada en Chillán con representantes de las 15 regiones.

Javiera Matus, directora de la Corporación Cultural de Los Ángeles indicó que “este tipo de encuentros son muy positivos porque contribuyen muchísimo  a los que trabajamos en el área de la cultura. Las Convenciones Nacionales y las regionales para nosotros con muy importantes sobre todo porque tenemos representación y participación en la elaboración de las políticas culturales de nuestra región”.

Por su parte, el gestor cultural Luis Aguirre, sostuvo que “estas instancias son claves al momento de definir una política inclusiva y participativa, más cuando en la Región del Biobío contamos con una tradición ligada al tema creativo, que funda su crecimiento en la labor de la Universidad de Concepción, pero hoy eso se traslada a un trabajo desde la base; es decir, desde cada uno de los territorios, y la diversidad que se evidencia en este tipo de espacios son la que nutre la política pública y hace que tenga sentido”.

Sobre las políticas culturales

Las políticas culturales son un conjunto de orientaciones y decisiones que el Estado —con la participación de organizaciones de la sociedad civil, artistas, gestores, cultores y grupos comunitarios— diseña y ejecuta con la finalidad de facilitar el logro de objetivos considerados necesarios o deseables en el ámbito de la cultura en general o respecto de un sector cultural o disciplina específica.

Las políticas culturales funcionan como cartas de navegación para la acción del Estado en el campo cultural, permitiendo definir lineamientos, prioridades y articular distintos ministerios, servicios y agentes culturales, para lograr que su accionar sea integral y efectivo.

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