Temas de Derechos Humanos y Género lideran la Escuela de Temporada de Magallanes

En el contexto de la Escuela de Temporada 2016, académicos de la Universidad de Magallanes, junto a pares de la U. de Chile pertenecientes a las Cátedras de Derechos Humanos y Amanda Labarca y miembros de la sociedad civil, realizaron una serie de talleres, charlas, conversatorios y recorridos por sitios de memoria que los conectaron con la realidad local y tendieron lazos para un trabajo conjunto de largo plazo.

En Magallanes, presente y pasado se unen alrededor de un problema que pese a los esfuerzos institucionales y ciudadanos, aún no logra ser solucionado. A una memoria histórica a la que le pesa el exterminio casi absoluto de los Kawésqar, el pueblo indígena característico de la Patagonia Occidental, se suman pasajes tan oscuros como la detención, en diversos puntos de la región, de más de dos mil personas durante la dictadura y la actual violencia hacia las mujeres que cada cierto tiempo copa los titulares de la prensa.

Precisamente pensando en estas violaciones históricas y actuales a los derechos humanos fue que la Universidad de Chile, el Consejo Regional de la Cultura de Magallanes y la Universidad de Magallanes, planificaron la Escuela de Temporada 2016 “Diálogos entre territorios, ciudadanía y derechos humanos”, que busca ser un aporte a la reflexión sobre el impacto que estos temas tienen sobre la vida de las personas en la región.

Si bien la Escuela abarcó temas tan diversos como la biomedicina, las matemáticas, danza, evolución humana y la gestión cultural, destacó el nutrido calendario de actividades relacionadas con el respeto a la dignidad de las personas.

Según Manuel Guerrero, miembro de la Cátedra de Derechos Humanos que estuvo a cargo del encuentro “Derechos humanos, bioética y construcción de ciudadanía: de Dawson a Pisagua”, realizar este tipo de actividades es una responsabilidad para las instituciones organizadoras. “Al asumir una identidad de universidad pública, estatal, nos hacemos parte del compromiso de reparación y memoria y de no repetición de las violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar la no repetición así como fomentar la memoria sobre los hechos ocurridos para generar una cultura de paz, de convivencia democrática real sobre fundamentos sólidos, que implica que tenemos consensos básicos respecto a los derechos humanos en nuestra sociedad”, señaló el académico de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

Respecto a la concepción amplia de derechos humanos que se trabajó, que busca discutir el tema más allá de los límites temporales de la dictadura, el coordinador de la Cátedra de Derechos Humanos, Claudio Nash, quien dictó junto a la Directora del Departamento de Posgrado y Postítulo de la Universidad de Chile, Alicia Salomone, el taller “Derechos Humanos de sur a norte, una huella del pasado, presente y futuro”, explicó que «estos temas de memoria y derechos humanos merecen una mirada compleja, una mirada de distintos elementos, y por lo tanto es importante que distintos actores aporten en este debate, es decir, se informen de cuáles son las discusiones que hoy día se están planteando en estos temas y puedan ir generando diálogos más informados en estas materias».

La misma impresión comparte la Directora de la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género, de la que depende la Cátedra Amanda Labarca, Carmen Andrade, quien enfatizó que la violencia hacia las mujeres es un problema de derechos humanos que debe ser trabajado por toda la sociedad. “Sobre todo, lo que se hace en este taller es generar conciencia de que este es un problema en el que todos tenemos que intervenir, que aquí tienen un rol las policías, el Ministerio Público, los jueces, en fin, pero que también nosotros como sociedad podemos detectar, denunciar, prevenir. Hay muchas cosas que están en manos de la sociedad civil y que si actuamos en conjunto podemos al menos disminuir los tremendos índices de violencia”, señaló Andrade sobre el alcance de su taller “Violencia de género y derechos humanos”.

Y esa mirada de futuro debe asegurarse. Así lo cree el académico Ernesto Águila, “profundamente magallánico”, según su propia definición, quien cree que el debate sobre el valor de los derechos humanos debe estar presente en la futura Constitución. “Efectivamente se debe construir el tema constitucional sobre la base de nuestra propia experiencia, nuestra memoria. Sobre todo en derechos humanos, que es un aspecto muy importante que debe quedar plasmado en distintos espacios de la Constitución y también dentro de los fines de la educación chilena; la educación en ciudadanía y derechos humanos”, explicó.

Todas estas iniciativas fueron muy bien recibidas por la comunidad magallánica, como lo demuestran las palabras de Claudia Eterovic, académica de la UMAG, hija de ex preso político y miembro de la agrupación Hij@s y niet@s por la Memoria. «Para nosotros es importante resaltar que en esta Escuela de Temporada se hayan considerado en su título y en sus temáticas los derechos humanos. Pasa que también desde la Universidad de Chile vienen a presentarnos su mirada más académica del tema y nos van a nutrir y oxigenar de la temática, porque también estar lejos del centro de mayor desarrollo en el tema no nos permite esta oxigenación».

Actividades especiales

Dos actividades del programa de derechos humanos que fueron particularmente bien acogidas por los asistentes fueron la proyección en Punta Arenas, Porvenir y Puerto Natales de la película “El botón de nácar” de Patricio Guzmán, a la que en cada casox siguió un foro de conversación guiado por el académico Manuel Guerrero, y un recorrido por los centros de memoria de Punta Arenas planificado por la agrupación Hij@s y niet@s por la Memoria.

Sobre la exitosa exhibición del documental de Guzmán, el académico Manuel Guerrero destacó que ella logra actualizar la temática de los derechos humanos, ya que “nos permite abordar la historia reciente de Chile, pero relacionada con otras aniquilaciones masivas de personas, como fue el exterminio de las comunidades indígenas como los Kawésqar”.

En tanto, el recorrido realizado por centros de detención y tortura como el Estadio Fiscal de Punta Arenas, el embarcadero de pontones de Asmar, el antiguo Hospital Naval “Palacio de las sonrisas”, la ex cárcel de Punta Arenas, la Casa del Deportista y un inmueble ubicado en la calle 21 de mayo 1443, permitió una conversación profunda entre los académicos y los representantes de distintas agrupaciones de derechos humanos que fueron parando en cada uno de los lugares para recoger el testimonio de las personas que estuvieron detenidas en ellos.

“El camino de la memoria que hemos hecho representa la posibilidad de transmitir una vivencia de aquel tiempo, de lugares donde, con 17 años, pasé parte de la condena. Durante el recorrido hice una pequeña reseña de lo que fue mi paso por la cárcel pública, dependencia donde estuve tres meses y medio. Hacer este tipo de actividades es relevante; es dar a conocer y mantener la memoria sobre los hechos ocurridos. Un país que no tiene memoria, no tiene historia. Es la base de lo que se construye a futuro. Preservar lugares con una historia, o con una característica; es hacer recuerdo de un momento oscuro de nuestro país; en el que se vulneraron no sólo los derechos humanos, sino también la convivencia, la seguridad y la confianza que ha tardado mucho en recuperarse. Por lo tanto, eso que nos sirva de base para que nuestras futuras generaciones no vuelvan a cometer el mismo error”, expuso el Seremi de Deportes de Magallanes, Alejandro Olate, tras participar en la actividad y relatar su experiencia.

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