Ministra Claudia Barattini: “El que sea valiente, que siga a Parra”

Este 19 de agosto, la secretaria de Estado participó en la inauguración de la muestra de fotografías inéditas de Nicanor Parra, el primer acto de lo que será una fiesta nacional cuando el antipoeta cumpla 100 años el próximo 5 de septiembre. Estas fueron las palabras de la ministra de Cultura.

Nicanor Parra Sandoval cumple 100 años. En realidad, Nicanor Parra “empieza” a cumplir cien años, levantando el telón de una auténtica fiesta de la cultura chilena y universal que hoy no hace más que comenzar.

Y esta muestra visual y biográfica que ponemos en marcha en el GAM, representa uno de los eslabones más destacados de la amplia cadena de celebraciones (no vamos a hablar de conmemoración, que suena a memoria, sino de auténtica celebración, viva y vigente) que los chilenos vamos a organizar en todos los rincones del país para saludar a nuestro poeta.

Parra nace en San Fabián de Alico, cerca de Chillán (una se pregunta: ¿Qué tiene Chillán que lo convierte en una verdadera factoría de creadores geniales?) y comienza a desplegarse por Chile al abrigo de la educación pública, de un padre profesor y músico y de una madre -doña Clarisa- modista, campesina y tejedora. El Liceo de Hombres de Chillán y luego el Internado Barros Arana, para finalmente arribar al Pedagógico de la Universidad de Chile, en donde empieza su formación en Matemáticas y Física.

A los veinte años, el joven inspector del Barros Arana publica su Cancionero sin nombre, instalando un acento propio que anuncia su posterior revolución antipoética. Después vendrá su formación en Mecánica y Cosmología, en universidades inglesas y norteamericanas; sus clases en la Escuela de Ingeniería, pero sobre todo, la irrupción de un universo literario, visual y estético que todavía hoy no termina de asombrarnos.

Para nosotros, desde el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, celebrar a Nicanor en sus primeros cien años, encierra de alguna manera una metáfora de los desafíos que enfrentamos aquí y ahora en el ámbito de la cultura chilena.

En primer lugar, porque Parra se instala en la cultura exigiendo su derecho a ocupar un espacio en la expresión literaria, artística y cultural de su tiempo. Desde allí, derriba las fronteras entre el conocimiento académico y la expresión poética, entre las ciencias exactas y el universo artístico y conceptual que construye a través de los años.

Por otra parte, la obra y la vida de Parra apuntan directamente al rescate de nuestra cultura popular y nuestro patrimonio. Desde sus primeros textos, su Cueca Larga, su huelga de hambre en solidaridad con comuneros mapuche y su defensa enérgica de un entorno sustentable, forman parte de una misma visión del país y su lugar en el mundo.

Ustedes me van a disculpar el entusiasmo, pero es que hablar de Nicanor Parra significa hablar de cultura en Chile, hoy. Porque del mismo modo en que su poesía y su obra visual se han ido introduciendo en nuestras conversaciones, en el café, en las formas comunes del habla cotidiana, desde el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes queremos también irrumpir en la vida diaria de los chilenos, en especial en las niñas, niños y jóvenes. Queremos establecer y reforzar el necesario parentesco entre la cultura y la educación.

Queremos estar presentes en la sala de clases, en el recreo, en los paseos de curso, para que la práctica cultural forme parte integral de nuestra formación como personas. La cultura nos hace más críticos, más creativos, más preguntones, más atentos.

Definitivamente, ser protagonistas, intérpretes, auditores, espectadores o apreciadores de las expresiones culturales, nos hace mejores ciudadanos. Pero no se trata sólo de poesía, de arte, de música o de creación literaria. Nuestra idea de la cultura chilena abre la puerta a todas las expresiones, al deporte y al mundo de la investigación científica y tecnológica, a la participación social y política tanto como a nuestras costumbres y al uso del tiempo libre.

A lo largo de este primer semestre de gobierno de la Presidenta Bachelet, hemos tenido oportunidad de contactarnos con miles de chilenos que, en los rincones más apartados y en las ciudades más pobladas del territorio, nos han expresado su voluntad de ser activos protagonistas del cambio cultural y de la nueva visión que se requiere desarrollar en esta nueva etapa de nuestra historia.

En ese sentido, las políticas públicas que impulsemos en el ámbito de la cultura, deben tener el sello de la más amplia participación.

Y apoyados en estas instituciones, pero avanzando hacia una estructura más adecuada para el desarrollo de la cultura en Chile, vamos a cumplir nuestro compromiso de construir un país que recoge, estimula y amplía la expresión de todos sus habitantes, de un país que honra a sus creadores en todas las áreas del saber.

Celebrar a Nicanor es celebrar un Chile que quiere ser más justo, más abierto, más curioso y respetuoso de la diferencia. Porque nuestro enorme “maestro sin escuela” sabe y nos enseña de individuos tanto como de comunidades. Porque como dice de él Harold Bloom: “frente a un individualismo tan indiferente a los demás como a sí mismo, Parra nos devuelve una individualidad preocupada por sí misma y por los demás…”

Creo que los chilenos tenemos una oportunidad única en estos días: la de convertir este cumpleaños centenario en una fiesta de la cultura nacional, en una larga conversación sobre nuestras visiones en torno a la vida, sobre el futuro, sobre las próximos cien años y sobre el país que queremos dejar a las próximas generaciones.

Más allá de los premios que largamente ha obtenido y merecido nuestro poeta, un regalo como éste está destinado a conmover profundamente el alma de Nicanor Parra y de todos quienes tenemos el orgullo de disfrutar y compartir su genio a lo largo y ancho del país.

Desde nuestro Consejo, la invitación está abierta: ¡Feliz Cumpleaños Nicanor! y, como dijera otro grande de las letras chilenas, Roberto Bolaño: “el que sea valiente, que siga a Parra”.

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