El legado patrimonial de Subterra en su 110 aniversario

A 110 años de la primera publicación de Subterra de Baldomero Lillo, las historias de injusticia social que guardan sus cuentos conservan la actualidad que las convierte en lectura imprescindible para las nuevas generaciones.

Historias de sobrevivencia, esfuerzo, dolor y muerte marcan el trágico destino de los personajes que dan vida a los cuentos de «Subterra», el primer libro de Baldomero Lillo, que este 12 de julio cumple 110 años desde que su primera edición vio la luz con el sello de la Imprenta Moderna.

“Los inválidos”, “La compuerta número 12”, “El grisú”, “El pago”, “El chiflón del diablo”, “El pozo”, “Juan Fariña” y “Caza mayor” son los cuentos que dieron vida a la primera edición del clásico que en 2003 llegó al cine de la mano del director Marcelo Ferrari.

Los relatos que dan cuenta de la vida de los mineros del carbón no han perdido un ápice de actualidad, a pesar del siglo que nos separa de aquella Lota en la que creció y se inspiró quien es considerado como el padre del realismo social chileno. Por lo mismo la obra de Baldomero Lillo surge como una excelente ventana hacia la memoria de un Chile injusto y desigual que ha dado pie al despertar de la conciencia social en tantas generaciones.

La ministra de Cultura, Claudia Barattini, destacó la importancia de relevar el legado patrimonial de la obra de Baldomero Lillo. “Poniendo en valor la producción literaria de este clásico de las letras chilenas, no solo estamos haciendo justicia con su obra, sino también con nuestra memoria histórica y con nuestra identidad país. Un ejercicio que es fundamental para la educación de los niños y jóvenes y para la sociedad que como gobierno queremos construir: un Chile más justo, democrático e igualitario”.

«Subterra» pertenece al patrimonio cultural común, por lo que puede ser utilizado y reproducido libremente. El texto completo se puede descargar en la web de Memoria Chilena.

Otra de las obras más destacadas del escritor nacido en la Región del Bíobío es “Subsole” (1931), que recoge trece relatos de vida campesina y del mar, “Relatos populares” y “El hallazgo y otros cuentos del mar”.

Baldomero Lillo Figueroa falleció en San Bernardo el 10 de septiembre de 1923 a causa de una tuberculosis pulmonar crónica, sin poder desarrollar su último proyecto literario, una novela sobre la vida obrera en la pampa salitrera, idea que fue gatillada por la matanza de la escuela Santa María de Iquique.

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