Consejo de la Cultura y productores chilenos sostuvieron importantes acuerdos con pares de otros cinco países

En reuniones realizadas en el marco del Festival de Cannes, con Brasil, Argentina e Italia se celebraron las aperturas de nuevas líneas de coproducción y codesarrollo; mientras que con Croacia y Bélgica, los encuentros se proyectan como un paso clave para la generación de futuros acuerdos. El Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, destacó el trabajo que realiza el Estado chileno por la internacionalización de sus creadores.

En el marco del Festival Internacional de Cine de Cannes, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) sostuvo importantes encuentros con Brasil, Argentina, Italia, Bélgica y Croacia; citas inéditas para nuestro país. Estas reuniones son el resultado de un arduo trabajo que busca motivar la creación audiovisual con nuevas oportunidades de desarrollo, potenciar el encuentro de culturas diferentes y elevar la calidad de los proyectos cinematográficos realizados entre dos países.

El Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, destacó la labor que realiza el Estado chileno por la internacionalización de sus creadores. “El trabajo coordinado del Consejo de la Cultura y otras instituciones ha permitido mejorar las herramientas de posicionamiento de la producción artística y cultural de Chile en los principales circuitos y certámenes  internacionales.  Los acuerdos conseguidos en Cannes, son un claro ejemplo de una estrategia institucional que hoy anota importantes avances en el posicionamiento de nuestra  producción audiovisual”.

Martín Rodríguez, secretario ejecutivo del Consejo de la Industria Audiovisual (CAIA) del CNCA, destacó que la agenda con Brasil y Argentina en Cannes sin duda se traducirá en importantes refuerzos para los respectivos acuerdos que Chile ya mantiene. “Es una iniciativa que Argentina y Brasil ya tenían entre sí y les está resultando, por eso quisieron implementarla también con nosotros. Se trata de dos fondos: uno de 100 mil dólares para 2 proyectos realizados entre Chile y Argentina; y otro, de 100 mil dólares para un proyecto chileno-brasileño”, detalló.

El objetivo de ambas líneas es que el país minoritario en cada proyecto pueda acceder a un nuevo beneficio económico en su país. Esto es si, por ejemplo, se realiza una producción chileno-argentina en la que Argentina posee el 80% y Chile el 20%, ese proyecto puede postular en Chile a 50 mil dólares y en Argentina, por ser mayoritario, al tope de los fondos que tiene el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales). La misma lógica operará para un proyecto chileno-brasileño.

Sin duda es un paso que efectivamente viene a reforzar los acuerdos de coproducción existentes, cuyo gran beneficio radica en que, cuando una coproducción es realizada bajo el paraguas de un acuerdo existente, permite a cualquiera de los países del proyecto considerar la película como nacional, aunque sea minoritario. Por lo tanto, este tipo de acuerdos bilaterales abre todas las oportunidades de financiamiento que tiene cada socio en su país de origen.

Respecto de la relación de Chile con Italia, país con el que se mantiene un acuerdo de coproducción vigente desde 2013, se anunció una nueva línea de codesarrollo de proyectos (etapa previa a la producción). Esta línea abrirá su convocatoria en el segundo semestre de este año.

El secretario ejecutivo del Fondo de Fomento Audiovisual, quien presidió cada encuentro, aseguró que uno de los pasos fundamentales para que dos países desarrollen y concreten acuerdos en materia audiovisual es justamente generar instancias de encuentros entre productores de cada país. Por ello, con Bélgica se programó un espacio para cimentar y consolidar lazos entre profesionales, con miras a generar condiciones ideales para la utilización del acuerdo de coproducción ad portas de ser firmado.

Desde 2013, Bélgica ha manifestado interés en contar con un acuerdo de coproducción con Chile. Jeanne Brunfaut, directora general adjunta del Centre du Cinéma et de l’Audiovisuel, aseguró que “Bélgica está tratando de diversificar a sus partners coproductores. Sus principales socios han sido Francia, Luxemburgo y Suiza. Creemos que es el momento de ampliar nuestras colaboraciones y Chile parece ser el país correcto para empezar, al igual que Brasil. Compartimos una cinematografía de alta calidad, con puntos de vista comunes sobre cómo la coproducción debería funcionar: no es sólo una cuestión de dinero, también es encontrar el socio adecuado para enriquecer un proyecto”.

En el caso de Croacia, país que manifestó la intención de generar un acuerdo con nuestro país durante el pasado Festival de Trento –certamen que tuvo como invitado de honor a Chile-, el encuentro tuvo similares objetivos al de Bélgica. Hrvoje Hribar, director del Centro Audiovisual de Croacia, manifestó que para la industria audiovisual croata es importante generar un acuerdo de coproducción con Chile porque “Croacia comparte no solo una gran cantidad de historias con Chile, sino también aspectos industriales: una producción pequeña y dinámica de largometrajes, un fuerte desarrollo de la animación, afiliación con las coproducciones internacionales y estructuras financieras para los proyectos, que parecen ser bastante compatibles”.

Actualmente Chile mantiene acuerdos de coproducción con Argentina, Brasil, Venezuela, Canadá, Italia y Francia. Bélgica, Croacia y Alemania -país con el cual se está avanzando en un futuro acuerdo de coproducción desde la Berlinale 2014-, podrían sumarse en un futuro cercano a esta lista.

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