Con masiva asistencia de la comunidad concluyó “Arte, creatividad y gestión del patrimonio” en residencia en puerto Raul Marín Balmaceda

Con el objetivo de aportar en la descentralización de las actividades, mediante el desarrollo de un proceso artístico-cultural que fortalezca los tejidos sociales y la valoración patrimonial local; el programa Red Cultura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, ejecutó durante tres semanas una Residencia Artística en la pequeña y aislada localidad costera de Raúl Marín Balmaceda, comuna de Cisnes; proceso que cerró ayer con la puesta en escena de una obra de teatro comunitaria.

Con el objetivo de aportar en la descentralización de las actividades, mediante el desarrollo de un proceso artístico-cultural que fortalezca los tejidos sociales y la valoración patrimonial local; el programa Red Cultura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, ejecutó durante tres semanas una residencia artística en la pequeña y aislada localidad costera de Raúl Marín Balmaceda, comuna de Cisnes; proceso que cerró ayer con la puesta en escena de una obra de teatro comunitaria.

La Directora Regional del CNCA, Lorena Moya Labarca, indicó que “como gobierno buscamos llevar arte y cultura a todas las localidades de la región de Aysén, en este caso la residencia se desarrolló con alumnos de primero a octavo básico y docentes de la Escuela Amanda Labarca en colaboración con la comunidad de Raúl Marín Balmaceda, trabajó a través de una obra de teatro comunitaria la historia e identidad de la localidad, contada por sus habitantes, lo que resultó emocionante para todos los que participamos”.

Para Marco Llerena, esta actividad cumplió los objetivos en términos “que la idea de la residencia es activar a la comunidad y eso es llevar desarrollo cultural u oportunidades de conocer otros aspectos de la cultura a las localidades alejadas de los centros urbanos, que han tenido pocas posibilidades de conocer las expresiones del arte contemporáneo, y en ese sentido creo que logramos crear un producto artístico que fue hecho por la comunidad”.

Marcelo Godoy, director de la Escuela Amanda Labarca, quien fue también uno de los protagonistas de la obra de teatro, indicó que “la experiencia fue súper buena y enriquecedora para nosotros como establecimiento educacional, porque estábamos acostumbrados a ver teatro sentados como espectadores, acá fuimos protagonistas, hicimos que la comunidad participara y recorriera con nosotros cada una de las estaciones, o cuadros, que estuvieron dispuestos por toda la escuela, esa metodología fue muy interesante para nosotros”.

Viviana Duarte, también una de las participantes de la obra, se refirió a la experiencia manifestando que “fue un trabajo maravilloso, me gustó como los profesionales que vinieron en la residencia, como supieron captar el entorno y conocernos a nosotros, a los niños y llevar a una obra de teatro las vivencias, recuerdos y esperanzas de una comunidad entera”, opinión que comparte María Paz Michot, indicó que “como familia esta idea nos encantó, fue una tremenda experiencia para mi hija, fue muy interesante y entretenido para la comunidad, fue un desafío para nosotros.”

La residencia fue ejecutada por un destacado equipo de artistas: el dramaturgo, director de teatro y actor nacional, Aldo Droguett; por la coreógrafa y bailarina, Daniela Palma; por el especialista en gestión cultural y educación artística, Marco Llerena; y por el director de arte, Cristián Mayorga. Todos ellos dieron vida, junto a los habitantes de Raúl Marín Balmaceda, a una obra de teatro comunitaria que fue presentada para toda la localidad el día miércoles.

Cristián Mayorga, quien diseñó cada uno de los espacios donde se desarrollaron las puestas en escena ese refirió al entusiasmo de la comunidad indicando que “tuvimos como equipo una gran sintonía con la comunidad, la energía de los niños es inmensa, trabajamos en conjunto y eso es maravilloso, fue una experiencia inolvidable”.

Para Aldo Droguett, esta fue una experiencia “que jamás olvidaré, me voy beneficiado. Haber estado acá ha sido el aprendizaje más grande que he tenido en mi carrera, porque no solo lidias con el proceso creativo, sino que también con las fuerzas de la naturaleza y el entorno (…) me voy con mucho cariño de la comunidad, esto fue un desafío, ya que nunca había trabajado con niños, y eso fue un aprendizaje, porque conocí una realidad inimaginable (…) me voy con la alegría de haber sido parte de esta bellísima comunidad de la región de Aysén”.

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