Ministro de Cultura reinaugura la BiblioVega con ampliación y entrega de libros

El espacio nació hace 10 años con un Fondo del Consejo de la Cultura, que hoy entregó nuevos ejemplares, ideales para Clubes de Lectura.

Con una ampliación del espacio y mobiliario nuevo, que la convertirá en un “café literario”, pero siempre al estilo La Vega, la BiblioVega del principal mercado de Santiago comenzó a celebrar sus 10 años de existencia, con una reinauguración hoy a la que asistieron el Ministro de Cultura, Ernesto Ottone; el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue y, por supuesto, dirigentes de La Vega, como Yorka Vega, encargada y coordinadora de la BiblioVega, llamada “El fruto de los libros”.

El pequeño kiosco que durante una década ha servido de punto de intercambio de libros, a partir de hoy se extiende para convertirse en un lugar para la lectura, al lado de la fuente de soda Rucaray. La nueva instalación se basó en materiales de reciclaje y se gestó por la iniciativa de la estudiante de arquitectura de la Universidad Finis Terrae, Victoria Mohr, quien hizo su proyecto de título en un espacio no convencional como la BiblioVega.

“Esta reinauguración se da en el contexto del Plan Nacional de la Lectura, que busca garantizar la lectura como un derecho social, lo que se logra justamente con proyectos como éste, que buscan formar personas críticas, creativas y participativas, que serán las encargadas de acortar las brechas sociales y culturales y así avanzar hacia un Chile más justo e inclusivo”, dijo el Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, quien además entregó una colección de libros con 20 ejemplares de cada título, ideales para los Clubes de Lectura, que ya se desarrollan en La Vega.

Naranja (invierno) y sandía (verano) son los particulares horarios de esta “biblioteca frutal” que se inauguró en 2005 apoyada por un Fondo del Libro. Hoy ya se ha convertido en un proyecto sustentable gracias a la gestión de Yorka Vega y su equipo y a las entregas de libros de parte de locatarios, voluntarios y entregas de organismos públicos, como el CNCA, y privados.

“En el espacio en que nos encontramos hasta ahora no podemos funcionar como una biblioteca tradicional, sino que tenemos que adaptarnos al medio en que estamos”, asegura Yorka Vega, quien cuenta con el apoyo permanente de voluntarias que mantienen la frescura de las letras entre los usuarios: Paula Albié Romero, bibliotecaria documentalista; Verónica Henríquez Correo, estudiante de diseño gráfico y, Bárbara León Hernández, estudiante de traducción inglés-español.

Por estos días Yorka asiste a los talleres de capacitación que imparte el CNCA para postular nuevos proyectos al Fondo del Libro. Pero también el corazón dulce de la fruta se manifiesta en el continuo apoyo de la administración de La Vega Central, de la Biblioteca Regional de Santiago, de las Bibliotecas CRA del Ministerio de Educación y de Editorial Hueders.

Temáticas frutales
En La Vega Central se vive una ambiente de trabajo arduo y madrugador, donde la alegría y el buen humor siempre están presentes. Por eso aquí la técnica del susurrador, cuentacuentos o “Susurradores Verdes”, que narran historias en los oídos de los trabajadores, resultan tan exitosas a través de adivinanzas e historias picarescas.

Pero también está el perfil de usuarios tradicionales. Así los libros más demandados son novelas basadas en historia universal y de Chile, biografías y lecturas complementarias solicitadas por los colegios, pero lejos el texto con más solicitudes ha sido “Histórica relación del Reyno de Chile” (1646), del sacerdote jesuita Alonso de Ovalle, en versión castellano antiguo.

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