Notable avance en proyecto Fondart de cerámicas de la colección Isluga

El proyecto Fondart pertenece a la línea conservación y difusión del patrimonio cultural y cuenta con un financiamiento de $5.680.196.

El proyecto Fondart Regional 2015 de «Restauración y muesta en valor registro y ordenamiento de cerámicas de la colección etnográfica Isluga» muestra notables avances, explicó la antropóloga a cargo de este proyecto Isabel Cuadro, tras finalizar la etapa de recopilación fotográfica de las piezas y un curso avanzado de preservación de las mismas.

Cuadro explicó que en esta fase trabajó junto con la experta en restauración Javiera Gutiérrez y con la fotógrafa especializada en restauración Pía Monteverde. Gutiérrez entregó conocimientos avanzados en limpieza en seco de las piezas, así como las técnicas para contener las mismas evitando su contaminación; mientras que Monteverde capturó las imágenes de los objetos con técnicas y equipos especializados tal como se realiza en los más modernos museos del mundo.

El proyecto Fondart pertenece a la línea conservación y difusión del patrimonio cultural y cuenta con un financiamiento de $5.680.196 pesos. Además cuenta con la entrega de un registro digitalizado que va a ser almacenado para que futuros investigadores tengan acceso sin necesidad de abrir los contenedores en que se encuentran las piezas.

Valor

La colección etnográfica Isluga se trata de una recopilación de piezas de uso cotidiano y de uso ritual en el sector Isluga (telares, cerámicas orfebrería e instrumentos musicales), que fue recopilado en los años 1970 y 1974 por los antropólogos Verónica Cereceda y Gabriel Martínez, quienes compraron esta colección con fondos del gobierno regional de esa época.

Cuadro, quien trabajó durante 13 años en Colchane, escuchó de los lugareños historias sobre personas que recopilaron una serie de artefactos que se llevaron del poblado y de los que nunca más supieron. Fue una conversación fortuita con el actual director del Museo Regional, Francisco Téllez, que supo que en las bodegas del museo se guardaba esta colección.

“Cuando la vimos fue una sensación entre alegría y mucha pena. Porque los textiles estaban llenos de polillas las condiciones eran terribles, tenían cero conservación y cero preocupación, no porque el director no quisiera, sino porque no estaban los fondos para poder realizar esta conservación preventiva” relató Cuadro.

Hasta el momento se han realizado la recuperación de los textiles y ahora de las cerámicas de  ésta colección, esperando en futuro poder realizar lo mismo con la orfebrería y los instrumentos musicales.

Para Isabel Cuadro, el poner en valor estas piezas no se trata sólo de su exhibición, “lo que tenemos es una muestra de tecnología que le permitió al ser humano sobrevivir en un clima adverso. Es importante que los escolares la conozcan y aprendan el real valor de la colección que es el saber andino aplicado en estos objetos”, declaró.

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