Finaliza con éxito la primera Escuela de Innovación para el aprendizaje

Ya finalizamos agosto y con él las sesiones de la primera Escuela de innovación para el aprendizaje que Cecrea desarrolla en Castro con la colaboración de las fundaciones MERI y Caserta, una experiencia que nace como una convocatoria regional y que vino a fortalecer los vínculos existentes entre la comunidad de aprendizaje de Los Lagos y permitió a formadores, educadores, facilitadores y mediadores crear nuevas redes, experiencias e incorporar aspectos de la metodología Cecrea, presente en trece regiones del país, además de potenciar las comunidades de aprendizaje en cada uno de los territorios.

Dicha metodología, basada en el Enfoque de Derechos y el desarrollo de experiencias creativas, junto al amplio conocimiento y especialización de las fundaciones en temas de sustentabilidad y diversidad de ecosistemas, se unieron para ofrecer una didáctica que incorpora los diferentes tipos de inteligencias y modos de aprender toda vez que genera espacios de vínculo y presencia, activación, exploración y reflexión. El diseño de la Escuela de innovación responde a las necesidades, identidad y contexto particular de la región.

“Fueron 8 sesiones y participaron 15 personas, las que venían en representación de sus instituciones o que simplemente manifestaron en interés particular por implementar procesos integrales de aprendizaje basados en experiencias significativas. Todos los resultados son positivos, y eso viene a reafirmar nuestra convicción de llevar a cabo un trabajo colaborativo, retroalimentado e interinstitucional donde cada uno aporta con sus conocimientos e historias. Desde Cecrea esperamos seguir perfeccionando esta Escuela y ¿por qué no? Exportarla a otras regiones”, dijo Rosario Ateaga, directora del Centro de Creación de Castro.

Las ocho sesiones se distribuyeron a lo largo de cuatro meses de trabajo, en que los participantes diseñaron experiencias educativas vinculadas al desarrollo humano, mediación, Derechos del Niño, medioambiente patrimonio e identidad y que, además, lograran captar el interés de los/as niños, niñas y jóvenes en los que se trabajará en cada uno de los respectivos territorios. Durante la jornada de cierre y evaluación, los profesionales valoraron la experiencia como desafiante y enriquecedora, como un espacio desde el cual mirar los modelos pedagógicos y prácticas artísticas que surgen desde las instituciones fomentando la reflexión e incentivando a materializar lo que se podría considerar como imposible.

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