Proyecto Fondart Regional 2014 se convierte en la primera escultura del poblado rural Villa Ortega

“Altar que mira a los cerros” es el título de la obra creada por los artistas Jorge Águila y Marcela Agüero e inaugurada el fin de semana para el aniversario de esta localidad cercana a Coyhaique.

Regalarle a los habitantes de Villa Ortega una escultura que adornara su plaza y que además mostrara parte de su patrimonio natural. Esa fue la motivación de Jorge Águila y Marcela Agüero, quienes durante el verano dieron vida a la obra “Altar que mira a los cerros”, financiada por el Consejo de la Cultura y las Artes.

Esta escultura-orgánica, como la definen sus autores, consiste en tres aros de madera que, con distintas alturas, permiten admirar y conectarse el paisaje. “Esa era nuestra idea, que hubiese una conversación con el entorno y que fuese un homenaje a los árboles quemados en el proceso de colonización de la Patagonia”, señala Águila.

Fue en diciembre del 2013, cuando esta pareja de artistas supo que su proyecto había sido seleccionado como uno de los 28 Fondart Regional 2014. De inmediato y aprovechando el buen tiempo, comenzaron a trabajar. “Necesitábamos trozos de madera quemada, que fuesen firmes y con curvas. Así que partimos con carretillas a los campos y cerros aledaños. Luego, limpiamos el material, lo pulimos y lo lijamos, y una vez que teníamos todos los palos listos, armamos la figura, la ensamblamos y finalmente, la pintamos con aceite de linaza para protegerla de la lluvia”, relatan los autores del proyecto. El proceso creativo se llevó a cabo en su taller de Villa Ortega y el montaje lo realizaron en la misma plaza, en forma abierta a los vecinos.

Arte y madera

Este material siempre ha sido una constante en las creaciones de Jorge Águila. Primero fue la exposición “Nacimiento, vida y muerte del bosque quemado”, que consistió en una serie de esculturas que mostraban las etapas del ser humano en la madera. Luego, vino el Simposio Internacional de Esculturas que se llevó a cabo en Coyhaique y donde él participó con su obra “Equilibrio”. En esa ocasión, tuvo la oportunidad de conocer a un artista uruguayo que le enseñó a unir las piezas de madera con fierro para darle más solidez a sus obras. Esta novedosa técnica fue la que utilizó en su altar-escultura que por estos días enorgullece a los habitantes de Villa Ortega, un poblado ubicado a 30 kilómetros de Coyhaique.

La casa-escultórica

Con vista a las apacibles montañas y praderas patagónicas, esta pareja de artistas levantó su casa hecha en madera, fierro, barro, eco-ladrillos y materiales reciclados. Tardaron nueve meses en construirla y lo lograron gracias a sucesivas mingas que organizaron junto a sus vecinos. Llegaron a vivir a Villa Ortega de la mano de Marcela, quien es oriunda de esta localidad rural donde no hay señal de celular ni internet. “La vida aquí es más tranquila, con el tiempo uno se va adaptando, para nosotros que somos artesanos es perfecta esa desconexión, porque así uno se concentra en el entorno, en el arte y la creación”, expresa Águila.

Con respecto a los próximos desafíos artísticos, relatan que su idea es hacer una obra al año, innovar con materiales como la piedra, aprender a soldar el fierro y abrirse a construir casas-escultóricas, como la suya.

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