Niños de biblioteca LibroAlegre de Montedónico presentarán libro en FILSA

El lanzamiento del libro “¡Peligro! Zona de Monstruos” se realizará el sábado 24 de octubre, a las 12:00 horas, en la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA)

«¡Peligro! Zona de monstruos» es una antología  de 23 cuentos escritos e ilustrados por los niños y niñas que asisten a la biblioteca infantil LibroAlegre de Montedónico, en Playa Ancha, perteneciente a la ONG Centro Chileno Nórdico de Literatura Infantil. El sábado 24 de octubre, a las 12:00 horas, la coordinadora de la biblioteca Evelyn Badilla, presentará este libro en la FILSA, donde relatará el proceso creativo de los niños y contará sobre de la experiencia que tuvieron dos de sus autores al viajar a Dinamarca y Suecia para dar a conocer los cuentos.

Durante el año 2014, alrededor de 100 niños de las poblaciones Montedónico y Joaquín Edwards Bello de Playa Ancha, en Valparaíso, participaron en los talleres de creación realizado por la Biblioteca LibroAlegre y financiado por el Fondo Nacional del Libro y la Lectura del Consejo Regional de la Cultura de Valparaíso. Inspirados en libros infantiles de autores reconocidos, los niños y niñas escribieron sus propias historias monstruosas, teniendo como resultado la publicación de un libro.

afiche de monstruos filsa“Como Consejo de la Cultura valoramos este proyecto que ha permitido que niños y niñas de la población Montedónico en Playa Ancha tengan un mayor acceso a la cultura, que en toda democracia debe ser un derecho de todos y todas, y no un privilegio de quienes tienes más recursos. La cultura es un instrumento de transformación social y un valor fundamental para la vida y el desarrollo de sus habitantes”, destaca la directora del Consejo Regional de la Cultura de Valparaíso, Nélida Pozo.

“Trabajar con niños siempre es un desafío, tienes que reflexionar mucho sobre qué les puede interesar y cuáles son sus motivaciones. La meta es ayudarles a que se expresen de forma auténtica, por lo tanto, tienes que generar un marco donde se sientan en confianza para comunicar lo que tienen dentro”, comenta Evelyn Badilla, coordinadora de la Biblioteca LibroAlegre.

El tema del libro fue elegido porque los niños siempre pedían escuchar cuentos de monstruos, y a partir de esto, los pequeños “comenzaron a crear personajes e historias monstruosas, pero como los conozco, sé que en el fondo escribieron sobre sí mismos, sobre la escuela, el barrio, la biblioteca, sobre sus sueños. Considero que lo fundamental para un niño es la experiencia del proceso creativo, en él va experimentando y descubriendo cosas”, cuenta Evelyn Badilla.

La Biblioteca LibroAlegre funciona en Montedónico, Playa Ancha, desde el año 2011, pero la organización desarrolla hace varios años el trabajo de creación literaria, siendo éste su segundo libro. “La publicación es importante, ya que refuerza su autoestima. Cuando los niños ven su cuento y dibujos impresos en un papel bonito y a todo color, le hace darse cuenta que si pueden escribir y le estimula a que quieran continuar haciéndolo. Lo más bonito para mi es cuando me preguntan ¿tía cuándo vamos a escribir un cuento?”, destaca la coordinadora de la biblioteca, Evelyn Badilla.

“Creemos que la educación debería estar más integrada al arte y la cultura, ser mucho más inclusiva y generar condiciones igualitarias para todos. La realización de este libro colectivo de cuentos ha contribuido a desarrollar una educación más humana, creativa, coherente y pertinente con la realidad de los niños, dejando atrás la educación competitiva que tenemos hoy”, comenta Nélida Pozo, directora del Consejo de la Cultura.

De Playa Ancha a Dinamarca y Suecia

Laura y Andy Guerra, participantes de este libro colectivo, fueron seleccionados para presentar los cuentos a niños de una escuela de Copenhague, en Dinamarca y otra en Landskrona, Suecia. Ambos, lo más lejos que habían ido era Santiago, así que  fue una gran experiencia.

“Pude ver en sus rostros, al principio una expresión de miedo a lo desconocido y luego alegría de recibir tanto interés y afecto de parte de otros niños. En ambas escuelas les estaban esperando y querían escucharles, saber de ellos, de su impresión del viaje, de la experiencia de escribir un cuento y ser publicado en un libro. Tengo una escena marcada en mi mente: fue en Landskrona, apenas entramos a la sala, todos los niños suecos se abalanzaron sobre Andy y Laura, querían saludarles y abrazarles, solo se escuchaba en la sala “Hi Laurita, “Hi Andy”. Los rostros de  Andy y Laura eran de  sorpresa y emoción, vi los ojos húmedos de Laurita, ante tanto cariño”, comenta Evelyn.

Luego de dar a conocer los cuentos, se fueron a jugar. “Se entendían de lo más bien, en ese momento pensé que el idioma no era una barrera, porque se comunicaban con el lenguaje de los niños, el juego. Me sentí muy privilegiada de presenciar algo así y pensé que esta experiencia debiera replicarse por mil”, finaliza la coordinadora del proyecto, Evelyn Badilla.

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