La danza, un sector que en Los Ríos se mueve todo el año

Escuelas y academias de danza de Los Ríos tienen a la región en constante movimiento, lo que por estos días, aun en pleno invierno, vive intensas jornadas, apoyado por iniciativas que no le permiten hablar de temporada baja.

Valdivia se caracteriza por su permanente y numerosa oferta cultural, que alcanza su peak durante el verano. Romper con esa estacionalidad, ampliando las alternativas en los meses de invierno, fue una de la apuestas del Festival de Danza Contemporánea junto al Río, organizado por la Escuela de Danza de la Corporación Cultural Municipal de Valdivia y que desde el 21 al 28 de agosto está viviendo su séptima versión.

La llamada “temporada baja” se ve así estimulada por iniciativas como el festival valdiviano o el estreno de Sinapsis, la última creación coreográfica de Ricardo Uribe, montada por el Ballet Municipal de Cámara de Valdivia y financiada por el Fondart Nacional, que han hecho que además de abril -comúnmente reconocido como el mes de la danza- se sume agosto, con una interesante y nutrida cartelera. Y esto no para: el 12 de septiembre Patricia Campos estrenará “Colapez, el ciclo del agua”, obra de danza creada para la primera infancia, que contó con el financiamiento del Fondart Regional y que hasta noviembre estará recorriendo jardines infantiles de Valdivia.

Al constante fluir de estas iniciativas subyace el trabajo permanente de una serie de escuelas y academias de danza, que durante todo el año están inyectando energía a este sector que hace 40 años moviliza a Los Ríos.

La disciplina en Valdivia tiene un hito fundacional: la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Austral de Chile y su escuela de danza. Fue el lugar donde se formaron algunos de los profesionales que actualmente guían a las nuevas generaciones y quienes debieron reinventarse tras el cierre de la institución en 1976.

Ximena Schaaf fue parte de ese grupo que buscó soluciones. Según recuerda, la opción principal fue pedir ayuda a la Municipalidad de Valdivia para formar una escuela independiente de la universidad. Así fue que nació la Escuela de Ballet Municipal de Valdivia en abril de 1977. Actualmente la institución se conoce como Escuela de Danza Valdivia, depende de la Corporación Cultural Municipal y es dirigida por Schaaf. “Todo surgió de la necesidad de continuar con lo que estábamos haciendo y conseguimos crear una institución con logros impensados”, dice.

La escuela funciona anualmente con cerca de 60 alumnos. Logró un histórico convenio de colaboración con el Departamento de Danza de la Universidad de Chile y generó la necesidad de contar con un elenco profesional que resultó ser el Ballet Municipal de Cámara. “Tuvimos que capacitarnos, mejorar lo que sabíamos para poder entregar un trabajo formativo con base sólida. Participamos en muchos seminarios y al viajar, la gente comenzó a saber más de Valdivia y de lo que estábamos haciendo acá”.

Uno de los profesores, bailarines y coreógrafos históricos de la escuela es Ricardo Uribe, quien también fue convocado por Anabella Vidal para extender la labor formativa con un nuevo emprendimiento. Hace una década nació Punto 8, un estudio especializado en la danza moderna y contemporánea. Partió con dos estudiantes y actualmente la matrícula supera los 60 niños y jóvenes. “Habían otras escuelas en formación, con orientación hacia la danza espectáculo, sin embargo nosotros queríamos que lo nuestro fuera por otro camino. El estilo contemporáneo comenzó a tomar fuerza poco a poco y creo que contribuimos un poco a eso. Además otro de los logros es haber formado a nuevos profesionales que ahora son parte de nuestro equipo de profesores”, explica Vidal.

Además de Punto 8, la danza contemporánea tuvo un renovado impulso con la llegada a Valdivia del bailarín Ignacio Díaz. Actualmente integra el Ballet Municipal de Cámara y es uno de los impulsores del Centro de Experimentación Escénica que el 2016 obtuvo el financiamiento del Fondart Regional para dos de sus proyectos en artes escénicas.

“Uno de los grandes problemas que detectamos en su momento fue la falta de capacitación para optar al profesionalismo. Simplemente no se contaba con bailarines de una calidad superior. Las academias hacen un trabajo muy valioso, pero está más vinculado a quienes experimentan con la danza, pero no necesariamente para llegar a ser profesionales”, explica Díaz.

El bailarín agrega: “Nuestra intención siempre ha sido subir el nivel de los intérpretes y con ello tener más opciones para nutrir al elenco profesional del ballet de cámara u otros proyectos. Básicamente, nos ocupamos de las etapas de producción, formación y creación”. El Centro de Experimentación Escénica nació en 2009 y hasta la fecha son más de 200 personas las que han participado de sus actividades.

El flamenco y la danza espectáculo

Junto con rescatar una tradición y apostar por el profesionalismo, la danza en Valdivia extendió su catálogo con la incorporación del flamenco en 1999. Ese año el bailaor Ricardo Alvarado creó Ecos Andaluces, la primera escuela que aborda la disciplina en la ciudad y con la que ha ganado reconocimiento nacional e internacional. “En esa época no había flamenco, solo danza española en general. Partimos en un año donde tampoco en Chile había mucha difusión del estilo. Hubo muchas buenas coincidencias para lograr que todo esto funcionara y obviamente el interés de nosotros por aprender, ser profesionales y enseñar de mejor forma”, dice Alvarado.

Ecos Andaluces cuenta con una matrícula de aproximadamente 50 alumnos. La alta demanda anual ha obligado a Ricardo Alvarado a viajar permanentemente a España para actualizar y mejorar sus conocimientos; además ha optado por explotar su veta como músico y cantante en proyectos paralelos a la escuela, como una forma de contribuir a la formación de audiencias.

Del camino a la profesionalización y de los primeros pasos de los nuevos talentos en Valdivia, también se encargan Andrea Valenzuela y Sara Vera. Son las directoras de las escuelas Danza Artes y Fantasía, respectivamente, y quienes decidieron generar una cantera de bailarines infantiles y juveniles formados en distintos géneros.

Sara Vera fue alumna de la Escuela de Danza Valdivia. En 1999 creó Fantasía como una opción de desarrollo laboral y profesional. “La danza era una de mis herramientas fundamentales, algo que siempre me había gustado. Tuve la buena suerte de formarme con el apoyo de muchas personas y cuando decidí crear mi academia también pensé que una motivación vital era devolver la mano a la ciudad”, dice.

Vera agrega: “Fantasía partió con siete alumnos. Hoy tenemos cerca de 150, sin embargo, más que medir el éxito por eso, lo que realmente es importante es que hemos sido capaces de tener un programa estable de actividades con más de seis funciones en el año. Tenemos un elenco de bailarines capaces de armar obras a nivel profesional y eso es una señal importante”.

El 2002 Andrea Valenzuela trabajaba en el colegio Martin Luther King, cuando decidió que era necesario que sus alumnos tuvieran acceso a otras instancias de formación fuera del establecimiento educacional. “El mismo entusiasmo de los estudiantes me hizo implementar clases en el verano y así comenzó a crecer todo esto. Hemos logrado avances notables como, por ejemplo, implementar cursos para preescolares y tener un equipo de profesionales integrado por quienes alguna vez fueron estudiantes”.

Danza Artes tienen una matrícula regular de entre 200 y 250 estudiantes para estilos como árabe, contemporáneo y bellydance. “No nos gusta quedarnos estancados en los estilos, por eso tenemos muchas opciones de danza y estilos europeos y cosas más cercanas al espectáculo”.

CRÉDITO FOTO: FRANCISCA JARA

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