“Encuentro de las Culturas” 2018. Una experiencia de arte indígena situado en el contexto

José Ancan Jara, Jefe de Departamento de Pueblos Originarios, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

El surgimiento de una “generación” de creadoras y creadores indígenas, con experiencia de trabajo creativo en diversas áreas de las artes visuales contemporáneas, constituye sin duda un potente fenómeno de revitalización cultural indígena de los últimos tiempos. Dicha manifestación no es casual, pues se inscribe dentro del proceso general de “reetnificación o emergencia” étnica, que particularmente en América Latina, han protagonizado los pueblos indígenas en las últimas tres décadas.

En el caso de Chile, dentro de este ciclo se han visto algunas iniciativas, tanto públicas como privadas, que pese a su dispersión han servido para la circulación de obras y a la vez de espacios de encuentro y retroalimentación para diversos artistas indígenas contemporáneos. Tal es el caso de las 2 Bienales de Arte y Cultura Indígena de los años 2006 y 2008, las que no tuvieron continuidad y un conjunto de muestras individuales y colectivas que lenta pero sostenidamente han configurado una especie de escena de arte étnico producido por sujetos que asumen públicamente su condición.

Sería aventurado sin embargo hablar en propiedad de la existencia de un “movimiento” artístico indígena contemporáneo”, reconocible en estilos intenciones o maneras colectivas de encarar las experiencias de creación.  Más bien lo que hasta ahora existe es un conjunto de artistas indígenas de diversos orígenes y formaciones, quienes utilizando diversos soportes de expresión, están produciendo y haciendo circular sus trabajos y a la vez generando redes de trabajo colaborativo, poniendo como matriz conceptual de sus creaciones, sus propias experiencias de etnicidad y el contexto general en que estas se desarrollan,

Uno de los objetivos centrales de las tres versiones ya realizadas del Encuentro de las Culturas organizado por el Departamento de Pueblos Originarios del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, ha sido consolidar una instancia donde se han reconocido un conjunto de obras y a la vez se han reforzado puntos de convergencia comunes para creadoras y creadores indígenas.

El fortalecimiento de la formación disciplinaria, redes de circulación de obra y de trabajo colaborativo, así como establecer instancias de reflexión colectiva ante los innumerables desafíos que implica el trabajo artístico en el campo indígena, se establece a contar de experiencias como esta en un territorio fecundo de diálogo cuestionador ante el enorme desafío de contribuir a asentar relaciones interétnicas mínimamente saludables.

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