Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Aysén PUBLICADO EL 09 SEPTIEMBRE, 2026 Culturas Aysén y Taller El Bosque fortalecen la participación cultural desde el territorio más austral de la región

En Villa O’Higgins, el espacio autogestionado creado por la artista Marcela Stormesan se ha convertido en un punto de encuentro, aprendizaje y pertenencia. Con el apoyo del programa Red Cultura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, este espacio ha ampliado su programación, permitiendo conectar a la comunidad y promoviendo la identidad en el extremo más austral de la Carretera Austral.

Culturas Aysén y Taller El Bosque fortalecen la participación cultural desde el territorio más austral de la región

Frente al Cerro Santiago y a las puertas del Parque Glaciar Río Mosco, un pequeño taller artístico, comunitario  demuestra que la participación cultural, el desarrollo artístico y el sentido comunitario está más vivo que nunca.

Así nace Taller El Bosque, en principio  lugar de trabajo de la pintora Marcela Stormensan, pero que con los años se transformó en tienda, sala de exposición y, sobre todo, en una casa abierta a la comunidad permitiendo a sus habitantes, crear, conversar y encontrarse.

Hoy es el espacio más austral de los siete espacios culturales comunitarios y ha podido ampliar su oferta de talleres y robustecer su gestión, gracias al programa Red Cultura impulsado por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Aysén, acompañamiento que busca fortalecer la sostenibilidad, la gestión y el vínculo de estas organizaciones con sus comunidades, mediante  la ejecución de planes basados en las  necesidades y proyecciones de cada territorio.

Para el seremi de Culturas Aysén, Sergio Becerra Mera, “por mandato del presidente Kast, tenemos la misión de que la cultura se exprese en todas las comunas y que ningún territorio quede aislado de la gestión cultural. Por eso es tan importante que a través de esta iniciativa estemos también en el último lugar de la Región de Aysen, en el extremo sur, junto a la comunidad, haciendo juntos un espacio de identidad y celebrando lo nuestro”.

En principio, esta historia comienza con el ímpetu de Marcela Stormesan de contar con un lugar donde pintar, y la apertura hacia la comunidad fue de manera paulatina, cuando el espacio empezó a recibir obras y artesanías de otras personas de Villa O’Higgins y a acoger instancias formativas. Un punto de inflexión fue el proyecto Fondart Alfarería, fuego y tierra austral, desarrollado junto a Óscar Salas, que convirtió el taller en un lugar de aprendizaje colectivo.

“Nunca me propuse ser gestora cultural; todo se fue dando de manera orgánica y espontánea, respondiendo a necesidades propias y de la comunidad. Después de ese proceso, el taller nunca volvió a ser solo mi espacio de trabajo: se abrió al resto de la comunidad”, comenta Marcela Stormesan, creadora y gestora de Taller El Bosque.

Durante este 2026, el plan respaldado por Red Cultura contempla talleres de cerámica y la programación de actividades de escritura creativa, fotobordado y telar decorativo. Cada experiencia amplía la oferta cultural disponible en la comuna y permite convocar a creadoras de otros lugares, un desafío nada menor cuando las distancias y el clima y los costos asociados a traslados, a veces dificultan la participación.

Una de las participantes de los talleres es Lissa, quien primero se acercó al trabajo comunitario del espacio y luego ingresó, como una vecina más, a talleres de cerámica y pintura al óleo. Hoy se desempeña como gestora territorial de la Oficina Local de la Niñez y reconoce que aquellas experiencias le han permitido vincularse con la comunidad desde un lugar distinto, más cercano y comunitario.

“Más allá de lo que se aprende, se van generando lazos. Yo venía llegando a una comunidad donde no conocía a nadie y sentí que me hicieron parte, como de una tribu; sentí ese calorcito que aquí es tan necesario. Estos espacios permiten fortalecer el tejido social y construir lo que significa vivir en comunidad”, señala Lisa Díaz, participante de Taller El Bosque.

Sin duda su  testimonio resume un aporte que trasciende la técnica. Participar significa explorar capacidades, compartir saberes, romper la rutina y encontrarse con personas de distintas edades e historias. En ese intercambio, la ciudadanía deja de ser solo público receptor y pasa a darle sentido al espacio cultural con su presencia, sus conocimientos y sus vínculos.

En Villa O’Higgins, promover participación cultural exige comprender el territorio. Traer a una facilitadora, conseguir materiales o sostener una programación supone más tiempo y recursos que en los principales centros urbanos. Por eso, el aporte del Ministerio, mediante Red Cultura, no solo financia actividades: ayuda a reducir brechas de acceso y respalda un espacio que la propia comunidad ha construido y sostenido.

“El aporte del programa Red Cultura se agradece y se valora. Aunque los recursos son acotados, tratamos de hacer el máximo posible, contando con la invaluable disposición de compañeras de oficio que aceptan viajar hasta Villa O’Higgins para facilitar talleres”, explica Marcela.

El Programa Red Cultura, dependiente de la Unidad de Ciudadanía Cultural del Ministerio, busca articular a las comunidades, el sector cultural y artístico, los gobiernos locales y los espacios culturales. En una región atravesada por grandes distancias, esa labor adquiere una dimensión concreta: descentralizar no es solamente llevar actividades desde un centro, sino reconocer, acompañar y fortalecer la creación que ya existe en cada localidad.

Para un espacio autogestionado, este acompañamiento también permite ordenar la programación, generar alianzas y ofrecer actividades que no dependan únicamente del esfuerzo personal de su gestora. Al mismo tiempo, abre un lugar para que las y los habitantes participen, compartan sus saberes y reconozcan el taller como parte de la vida cultural cotidiana de Villa O’Higgins.

“Apoyar la cultura en una zona austral no puede ser pensado únicamente desde Coyhaique. No es lo mismo, en costos y tiempo, levantar una iniciativa allá que aquí. Necesitamos comprensión y una mirada real sobre el territorio”, afirma Stormesan.

Taller El Bosque proyecta seguir sumando oficios y adaptándose a lo que la comunidad necesite. Su mayor logro no cabe en una cifra: está en las personas que se atreven a crear por primera vez, en las redes que nacen alrededor de una mesa de trabajo, en las conversaciones que se sostienen y en el sentido de pertenencia que se construye cuando un espacio es capaz de brindar calor, identidad y comunidad.