Ministra Claudia Barattini lamentó el deceso de Pedro Lemebel

El destacado escritor nacional falleció a las 2 de esta madrugada, víctima de un cáncer de laringe.

En un comunicado oficial, la familia y los amigos de Lemebel señalaron que “dio una gran lucha contra esta terrible enfermedad, que pretendió dejarlo sin voz; pero, ¿quién podría dejar sin voz a Lemebel? Su voz existe y persiste”.

La ministra de Cultura, Claudia Barattini, lamentó el fallecimiento del artista, a quien calificó como “un imprescindible para Chile. Pedro Lemebel es un artista integral que ha cambiado la historia cultural de este país. Nos abrió un camino de libertad, rompió el doble estándar y nos obligó a reconocer un Chile complejo y diverso. Su aporte literario es enorme, pero la verdad es que vino a cambiarnos la cabeza. Pedro nos ha permitido tener una mirada piadosa y limpia sobre territorios de la condición humana, que han sido maltratados y excluidos”.

Lemebel nació en Santiago en 1952 y comenzó su carrera artística en los años ochenta, en plena dictadura militar. Desde los márgenes urbanos, hizo propia la resistencia político-cultural, la crítica social y una férrea defensa de los Derechos Humanos. “Desde su propia biografía homosexual, que reflejó en su obra, remeció las estructuras patriarcales y machistas de nuestra sociedad y su doble moral, que nunca pudieron acallar su inmensa voz. Lemebel no necesitó mayores premios, sino sólo el cariño y reconocimiento de sus lectores,  de su público que, como una de sus características, reconoce en él a un gran intérprete de la cultura actual”, señala el comunicado.

En 1987, junto a Francisco Casas, fundó el colectivo de Artes, Las Yeguas del Apocalipsis, cuyas performances marcaron un hito en la escena artística del país, a través de irrupciones plásticas, poéticas, fotográficas y de video que abogaban por el rescate de la memoria, el cuerpo homosexual, la recuperación de la democracia y la libertad de expresión.

En 1995, Pedro Lemebel publicó La esquina es mi corazón, su primera recopilación de crónicas urbanas, a las que luego se sumaron Loco afán: Crónicas de sidario (1996), De perlas y cicatrices (1998), Zanjón de la Aguada (2003), Adiós mariquita linda (2004), Serenata Cafiola (2008), Háblame de amores (2012) y la antología Poco Hombre (2013). En 2001 publicó su renombrada, y como le gustaba repetir a él, “única” novela de gran éxito Tengo miedo torero.

Su obra ha sido traducida a diferentes idiomas y alcanzó reconocimiento latinoamericano y mundial, obteniendo premios literarios como Anna Seghers de Alemania en 2006 y José Donoso en 2013. Además, sus crónicas constituyeron fuente de inspiración para diversas puestas en escena teatral. En Chile fue nominado en seis oportunidades al Premio Altazor y en 2014 fue postulado al Premio Nacional de Literatura.

En los últimos años, sus presentaciones lo llevaron a diversas partes del mundo, ofreciendo performances literarias que conjugaban letra, música y audiovisual, en diferentes ferias de libros, charlas y conferencias. Expuso su trabajo plástico en Buenos Aires, Nueva York, San Pablo y, últimamente, en el Museo Reina Sofía de Madrid. Su último trabajo retrospectivo fue para la Galería D21 en Santiago de Chile, denominado “Arder”, que obtuvo una interesante recepción de parte de la crítica.

Su obra literaria y plástica es ampliamente estudiada en universidades extranjeras. La circulación de su obra en diversos formatos, desde el audio radial, el panfleto, la fotocopia y el pirateaje, ha formado parte de su escena performática, mediante la cual Lemebel se erige como uno de los más relevantes escritores de los últimos decenios, tanto en originalidad literaria como ética, expresando un profundo sentido intelectual y político para interpretar la realidad chilena y latinoamericana.

 

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