En el marco del Día del Patrimonio, la comunidad recorrió los mu-rales que narran la historia del sector. La jornada tuvo su momen-to más emotivo al reconocer a Washington Gómez Oyarzún, por su invaluable labor en el rescate de la identidad barrial y la vida en comunidad.
El frío característico del otoño magallánico no fue impedimento para que este sábado 30 de mayo el calor humano habitara la sede comunitaria de calle José Menéndez 151. Allí, en el corazón de uno de los sectores con mayor arraigo de la capital regional de Magallanes, el Barrio Cerro de la Cruz celebró el Día del Patrimonio de una forma distinta, íntima y profundamente ciudadana.
La jornada, concebida como el hito de cierre de cinco años de trabajo del proyecto “Rutas Culturales en Barrios Patrimoniales”, comenzó con una presentación de esta iniciativa, impulsada por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del programa Fortalecimiento de la Identidad Cultural Regional. Vecinas, vecinos y la directiva de la junta vecinal, revivieron el proceso que ha permitido relevar el patrimonio material e inmaterial, identificando 37 puntos de interés histórico, social y económico en el sector.
Pero el verdadero patrimonio de un barrio no reside únicamente en sus hitos geográficos, placas con códigos QR o dípticos, sino en quienes mantienen viva la llama de la memoria. Por ello, tras la presentación, la actividad dio paso a un significativo y emotivo momento: el reconocimiento público al vecino Washington Gómez Oyarzún.
A sus 95 años, Washington Gómez Oyarzún, nacido en el seno de una familia conformada en Punta Arenas, ha dedicado gran parte de su vida al servicio público y al resguardo de la memoria local. En el ámbito comunitario, su labor se ha centrado en el Cerro de la Cruz, donde la Junta de Vecinos lo reconoce como un pilar en el rescate del patrimonio cultural inmaterial. Con humildad y simpleza, se ha dedicado a transmitir las anécdotas, relatos de la bohemia del lugar y la evolución de las familias que forjaron su identidad, mostrándose siempre dispuesto a mantener vivo el legado de su comunidad. Se ha transformado en el motor que impulsa la reconstrucción de la historia de la vida en el sector.
Durante la ceremonia, el destacado vecino recibió el galardón con emoción y gratitud, reflexionando sobre este inesperado reconocimiento a su trayectoria con un toque de humor y generosidad. “Yo realmente estaba retirado de los cuarteles de invierno, como quien dice. Estoy jubilado hace 47 años, imagínese. Y a estas alturas que me vengan a reconocer ciertas cosas que hice alguna vez, mal o bien, pero que le permiten, digamos, darse a conocer al resto de los vecinos, es algo que le agradezco acá a la junta de vecinos que fue una de las primeras en hacer este tipo de actividades. Y ojalá eso se repita porque en los otros barrios también hay gente muy importante”, recalcó.
Presente en la actividad, el seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Rodrigo Bravo Garrido, valoró el hito, enmarcando esta ceremonia en un contexto social más amplio. “Homenajeamos a un vecino de excelencia, un vecino que en realidad se destaca como don Washington Gómez. Cuando uno escucha sus palabras se da cuenta de la humildad, y eso es lo que llama la atención. Una persona que ha contribuido tanto a este barrio y a la sociedad en general”, destacó la autoridad regional.
Tras el emotivo homenaje que demostró que la cultura barrial la construyen, ante todo, las personas, las y los asistentes a la ceremonia se trasladaron hacia el exterior. Residentes, representantes de la Junta de Vecinos, la Cofradía Cerro de la Cruz y del Club de Adultas y Adultos Mayores Años Dorados, visitaron los murales, ubicados en José Menéndez con Arauco y que hoy sirven como un museo a cielo abierto. Allí, frente a las obras de arte urbano que plasman gráficamente el pasado obrero, comercial y migratorio del cerro, sellaron una jornada inolvidable de memoria viva y patrimonio comunitario.