Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Artes escénicas / Biobío / Libro y Lectura / Ñuble / Teatro / Títeres narracion oral PUBLICADO EL 06 ABRIL, 2026 “El día en que el internet se acabó”: se estrena obra de narración oral en bibliotecas y teatros de Biobío y Ñuble

La propuesta de Teatro La Compota combina música en vivo y kamishibai para invitar a niños y niñas a imaginar y reconectarse con lo análogo y la lectura, con funciones gratuitas durante el mes de abril.

se estrena obra de narración oral en bibliotecas y teatros de Biobío y Ñuble

En el Mes del Libro, la compañía Teatro La Compota presenta “El día en que el internet se acabó”, una pieza de narración oral con música en vivo dirigida a las infancias, que durante abril se presentará en bibliotecas públicas y teatros de Concepción, Arauco y Coelemu. La obra combina relato, ilustración y participación del público, articulando una experiencia escénica que invita a niños y niñas a imaginar, escuchar y reencontrarse con la lectura desde un lenguaje cercano y lúdico. 

El proyecto es financiado por el Fondo de Creación y/o Producción de Montajes Escénicos, convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, lo que ha permitido su circulación en distintos territorios del Biobío y Ñuble.

La historia narra el encuentro entre Catalina, una niña profundamente conectada al mundo digital, y el señor Análogo, un adulto que le muestra el valor de la imaginación, la lectura y las historias contadas en voz alta. “Me di cuenta de que las niñeces de hoy no conocen lo que es el mundo sin internet. Lo natural es vivir conectados todo el tiempo, con aplicaciones y servicios que antes no existían, y me pareció un tema interesante de abordar”, comenta Francisca Díaz, directora y dramaturga de la obra. 

La puesta en escena combina narración oral, música en vivo y el formato kamishibai —un teatrillo de madera donde se deslizan ilustraciones hechas a mano—, dando forma a una experiencia íntima y evocadora. A través de la voz de la narradora, las canciones interpretadas en directo y un conjunto de elementos visuales, el montaje construye un relato que invita a imaginar, escuchar y dejarse llevar por el ritmo de la historia. 

“Las canciones son muy importantes porque ayudan a presentar a los personajes y a destacar los momentos clave del cuento. Además, generan un quiebre dentro de la narración, aportando dinamismo y haciendo que la experiencia sea más lúdica para los niños y niñas”, explica Javiera Hinrichs, encargada de la creación e interpretación musical. Y agrega: “La música no solo acompaña la narración, sino que ayuda a construir atmósferas, combinando canciones y sonidos que hacen la experiencia más dinámica y envolvente”. 

El butai —teatrillo de madera utilizado en el kamishibai— fue diseñado especialmente para esta obra, destacando por su tamaño mayor al tradicional, lo que permite que más niños y niñas puedan apreciar las ilustraciones. “Fue un proceso bien dinámico, donde definimos colores, medidas y terminaciones para que se integrara completamente a la estética de la obra”, comenta Joaquín Jarpa, a cargo de su construcción.

Para la directora, la narración oral cumple un rol fundamental dentro de la experiencia: “Es muy importante que los niños y niñas asistan a este tipo de instancias, porque se fomenta la sensibilidad artística, pero sobre todo la escucha. Ahí se desarrollan la imaginación, la empatía y la capacidad de crear sus propias historias”. 

En el marco del Mes del Libro y en un contexto donde la lectura compite con múltiples estímulos digitales, el proyecto propone volver a lo esencial: la palabra compartida, la escucha, la imaginación y el juego con el cuerpo. A través de esta experiencia, las bibliotecas se reactivan como espacios vivos de encuentro, donde niños y niñas pueden acercarse a la lectura no como una obligación, sino como una experiencia significativa, creativa y colectiva. 

Para Gisel Sparza, productora de la circulación, uno de los principales desafíos ha sido sostener la realización de funciones en bibliotecas: “Muchas veces se priorizan espacios más grandes, pero para nosotros es clave que el público habite la biblioteca, que las familias y los niños la ocupen de otra manera, y que desde ahí se despierte también el interés por la lectura”. 

Con entrada liberada, la obra recorrerá distintos espacios culturales del Biobío y Ñuble: el 11 de abril a las 12:00 horas en la Corporación Cultural de San Pedro de la Paz y a las 16:30 horas en la Librería Marta Brunet; el 17 de abril a las 11:30 horas en el Teatro Municipal de Arauco; el 18 de abril a las 16:00 horas en el Teatro Municipal de Coelemu; y el 26 de abril en la Biblioteca Municipal de Concepción, con funciones a las 12:00 y 16:00 horas. 

Para más información sobre este y otros proyectos, se puede seguir a Teatro La Compota en Instagram (@teatrolacompota).