Más de 800 cruces de mayo existen en Arica y Parinacota

El Consejo de la Cultura y la Universidad de Tarapacá realizaron un catastro de esta tradición que se practica en el extremo norte del país desde tiempos coloniales.

Se fue el mes de mayo y todavía en diversos sectores  del valle de Azapa se suben cruces a los cerros, cantando alabanzas y alumbrándose con faroles de papel. Son las cruces de mayo, fiesta religiosa que viene desde tiempos coloniales y que gracias a un reciente catastro realizado por el Consejo de la Cultura y la Universidad de Tarapacá, se determinó la existencia de más de 800 en la región de Arica y Parinacota.

Sólo en Azapa se suben  100 cruces entre los meses de mayo y junio. Conmemoraciones encabezadas por  distintas familias residentes en este valle, en su mayoría afrodescendientes, que aún conservan sus tradiciones ancestrales.

“El Consejo de la Cultura y la Universidad de Tarapacá estuvieron detrás de este proyecto que contempló un equipo de trabajo conformado por historiadores, antropólogos y geógrafos, quienes hicieron un barrido por  cada rincón de Arica y Parinacota, buscando cruces de mayo, determinando su ubicación y tradiciones asociadas. El resultado nos entrega una cantidad importantes de cruces en los valles bajos, la precordillera y el altiplano, siendo especialmente cultivada esta tradición por familias aymara y afrodescendientes”, señaló Alberto Díaz, historiador de la Universidad de Tarapacá.

El académico agregó que esta tradición fue instalada por la iglesia católica durante el proceso de evangelización, pero que en esta zona del continente se mezcló con tradiciones locales: “La cruz es una tradición católica, obra y gracia de la evangelización. Existen cruces en los cerros en toda América Latina, pero en esta zona del continente se produjo una interacción de elementos católicos y una serie de creencias locales, como los malkus o deidades que habitan los cerros sagrados dentro de la cosmovisión aymara. Esa mixtura entre significado y símbolo interactúan con poblaciones mestizas, quienes se empoderan de las cruces creando una tradición donde se incorporan verdaderos linajes familiares en una diversidad cultural fabulosa”.

Para Liliana Espinoza, presidenta de la Asociación Social y Cultural Santísima de Cruz de Mayo Julia Corvacho, este trabajo es muy importante para el rescate de las tradiciones afrodescendientes: “Si usted ve una cruz verde, cubierta de vegetación, es de una familia  afrodescendiente. En cambio, la cruces aymara son cafés y están  vestidas con flores y otros adornos. Para nosotros este catastro es muy importante porque nos entrega información clara sobre la vigencia de esta tradición, especialmente para los afrodescendientes que estamos en un proceso de rescate de nuestra cultura. Fueron nuestros antepasados quienes nos dejaron estas cruces, donde se le pide al palo mayor que cuide los predios, nos entregue salud, a nuestros animales, al valle de Azapa y la ciudad de Arica”.

Finalmente, Alberto Díaz indicó que el catastro se traducirá el próximo semestre en una página web donde  estará la información de cada cruz catastrada, su información cartográfica y tradiciones culturales.

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