La muestra reúne siete obras inspiradas en la historia, los paisajes y las migraciones del Norte Grande de Chile. A través de cerros textiles, esculturas suspendidas y un mural, la muestra propone una experiencia que desafía la idea del desierto como un territorio vacío.
La Galería Gabriela Mistral inaugurará este 17 de julio la muestra Radiación Ocre: tránsitos con el Sol, de la artista visual aymara Natalia Montoya y curada por Victoria Vargas. La muestra reúne un conjunto de obras inéditas que exploran la historia de la región de Tarapacá, los movimientos desde la cordillera hacia las ciudades y la costa, así como las memorias, saberes y formas de vida que han habitado históricamente el desierto.
La exposición surge de una investigación desarrollada durante dos años por la artista y la curadora, quienes han trabajado en torno a elementos histórico-territoriales, materiales y ontológicos vinculados al Norte Grande y al mundo andino. Uno de los puntos de partida del proyecto fue la intención de trasladar el desierto al espacio expositivo sin recurrir a representaciones literales del paisaje. De ese proceso nacieron las dunas textiles, la presencia de la radiación solar como elemento estructurante de la muestra y una reflexión sobre los relatos hegemónicos que históricamente han definido la imagen del desierto.
“Me interesa pensar el desierto como un territorio vivo, habitado por memorias, desplazamientos y formas de conocimiento que muchas veces quedan fuera de los relatos dominantes. Esta exposición nace del deseo de acercarme a esas historias desde la experiencia sensible, invitando a detenerse, observar y relacionarse con el territorio desde otras temporalidades y otras formas de presencia”, señala Natalia Montoya Lecaros.
Radiación Ocre: tránsitos con el Sol propone una experiencia que se construye a través del cuerpo. En lugar de presentar el desierto como un espacio vacío o abandonado, la exposición busca revelar las historias, pueblos, recorridos y memorias que han dado forma a ese territorio. La muestra se aproxima al Norte Grande y al mundo andino desde una perspectiva que pone en cuestión representaciones ampliamente extendidas en el imaginario nacional y plantea una mirada atenta a las migraciones, los desplazamientos y las relaciones entre territorio y comunidad.
La exposición está compuesta por siete obras: tres cerros textiles bordados, tres esculturas suspendidas de gran formato y un mural. Los cerros textiles fueron construidos sobre bases de madera, plumavit y esponja, recubiertas con textiles sublimados e intervenidas mediante bordados, hilos, piedras y otros elementos incorporados manualmente. Las esculturas suspendidas integran acrílico, MDF, estructuras de hierro, textiles y adornos textiles, mientras que el mural está realizado con pintura azul y plateada.
Natalia Montoya (Iquique, 1994) es una artista visual aymara cuya práctica abarca escultura textil, instalación y performance. Es Magíster en Artes Visuales por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su trabajo se desarrolla a partir de preguntas sobre tradición, herencia y memoria, explorando cómo estas persisten y se transforman a través de los objetos cotidianos, festivos y comunitarios. En los últimos años ha orientado su investigación hacia la ornamentación festiva andina como una forma viva de producción estética.
Radiación Ocre: tránsitos con el Sol