Mozart, Ravel y Stravinsky en los próximos conciertos de la Orquesta de Cámara de Chile
  • El director chileno Francisco Núñez Palacios será el encargado de conducir al elenco de música docta del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio durante las próximas cuatro presentaciones.

“Me siento honrado de dirigir a la OCCH durante estos conciertos, que espero disfrute la mayor cantidad de gente. Las tres obras representan un desafío, son verdaderas ‘piezas de cristalería’ que requieren de atención y cuidado. Hemos ensayado minuciosamente, en orden a prepararlas y ejecutarlas de la mejor manera”, confiesa Francisco Núñez, novel director, nacido en Montpellier y actualmente radicado en Buenos Aires.

Las cuatro presentaciones de esta semana se realizarán en la Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, Las Condes (1 de agosto, 20 hrs.); Parroquia del Santísimo Sacramento, Pirque (2 de agosto, 19.15 hrs.); Teatro Municipal de Ñuñoa (3 de agosto, 20 hrs.); y en el Salón Multiuso Municipal en Olmué (4 de agosto, 18 hrs).

En cuanto al repertorio, el programa conecta de manera muy sutil con Francia, dada la relación que el director y cada una de las obras tiene con el país galo.

En primer lugar, la Sinfonía nº33 de Mozart está compuesta originalmente en estilo francés, con solo tres movimientos, “inspirado quizás por los meses en que el compositor estuvo radicado en la ciudad de Paris en busca de mejores perspectivas laborales”, comenta Núñez Palacios.

En tanto, Le Tombeau de Couperin del francés Maurice Ravel, contiene seis piezas en estilo barroco, que son un homenaje a un referente de la música francesa: François Couperin. “De estas seis piezas, que compuso en condiciones bastante difíciles de salud, Ravel orquestó las cuatro piezas que componen esta suite para orquesta”, precisa Núñez.

Finamente, Pulcinella de Stravinsky, es una de las reiteradas colaboraciones que el compositor realizó con los espectáculos de los Ballets Russes que el empresario Serguéi Diáguilev producía en la ciudad de Paris. “Similar a la obra de Ravel, Stravinsky revisita temas que antiguos autores italianos hicieron para acompañar una de las obras de la commedia dell’arte imprimiéndoles cierta modernidad, mediante su particular estilo y una orquestación totalmente influenciada por las técnicas postrománticas”, concluye el director Francisco Núñez.

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