Diez autoras del Biobío presentarán sus monólogos a través de una propuesta que articula escritura, voz e imagen, abordando experiencias vinculadas al duelo, la violencia, el deseo, la maternidad, la precariedad, la migración y los vínculos afectivos. La instalación, resultado de un laboratorio facilitado por la dramaturga Ingrid Fierro Torres, será inaugurada el miércoles 7 de octubre y permanecerá abierta al público, con acceso gratuito, hasta el 10 de noviembre en el hall del Teatro Biobío.
La exposición corresponde al cierre del laboratorio de escritura de monólogos, financiado por el Fondo del Libro y la Lectura 2026 y desarrollado entre abril y octubre. El proceso contempló la escritura y revisión de los monólogos, asesoría vocal, grabación y edición sonora, además del diseño gráfico y los retratos fotográficos que forman parte de la instalación. Participaron también Francisco Cancino, en asesoría vocal; Cristian Reinas, en grabación y edición sonora; Lorena González, en diseño gráfico y retratos fotográficos; y María José González, en gestión de prensa y redes sociales.
A partir de sus propias experiencias, cada participante desarrolló un monólogo que aborda distintas dimensiones de la vida personal y colectiva. Marta Muñoz interroga la autoridad de los diagnósticos y las instituciones al momento de nombrar el dolor; Nara Silva aborda la precariedad, el cansancio y las preguntas en torno a la vida y la muerte; Catalina Ulloa explora el deseo lésbico frente a la mirada familiar y religiosa y el clóset como espacio de protección; mientras Valentina Briceño aborda la violencia, la maternidad y la supervivencia.
La muestra también reúne experiencias vinculadas a la pérdida y los afectos. Vanessa Rodríguez aborda el duelo por una amistad quebrada y el lugar de la rabia después de esa pérdida; Francisca Aravena utiliza la figura de una mujer-polilla para explorar la memoria, la herencia y las repeticiones familiares; Ángela Chandía cruza migración y regreso desde el vínculo con un niño al que crió durante años, interrogando la legitimidad del afecto y el derecho a recordar; y Karen Mieres lleva el humor y sus experiencias sexoafectivas hacia una reflexión sobre los límites, el consentimiento y las violencias que pueden confundirse con amor, química o intensidad.
Completan esta edición Ángela Rivas, quien parte del vínculo con su perro anciano para abordar el duelo anticipado y la dificultad de abrir espacio a nuevos afectos cuando ese vínculo fue también refugio frente a la violencia; y Valentina Fariñé, que utiliza la cámara de una self tape para explorar las exigencias de la industria, la familia y su propia mirada, preguntándose cuánto de sí misma ha moldeado para resultar elegible.
La propuesta retoma así una de las preguntas centrales del laboratorio: ¿hasta qué punto los relatos personales pueden ser también políticos? A través de la escritura, la voz y la imagen, las diez autoras ponen en circulación experiencias íntimas que permiten observar también las estructuras y relaciones que las atraviesan.
“Después de estos meses de trabajo, me quedo con la profundidad y honestidad con que cada autora se atrevió a mirar su propia historia y transformarla en un monólogo. Lo más significativo ha sido ver cómo esas experiencias encontraron una voz propia y hoy pueden ser compartidas con otras personas. Estos diez monólogos nos recuerdan que nuestras historias también hablan del mundo que habitamos y de aquello que podemos transformar”, expresa la dramaturga Ingrid Fierro.
COORDENADAS
Inauguración: 7 de octubre, 18:00 horas
Fechas: muestra abierta del 7 de octubre al 10 de noviembre
Lugar: Hall de Teatro Biobío
Acceso liberado
