Integrantes del Comité Cultural de esa localidad participan en un taller de alfarería, impulsado por el programa Interculturalidad e Inclusión Migrante de la Seremi de las Culturas.
En la sede del Comité Cultural Río Seco, el sonido del torno alfarero y el aroma de la greda húmeda marcan el ritmo de un espacio de formación y diálogo. Bajo el apoyo del programa Interculturalidad e Inclusión Migrante de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, se está llevando a cabo el «Taller Aves Migratorias», una iniciativa que fusiona la creación artística con la reflexión social sobre el tránsito humano.
Guiados por la experiencia del artesano alfarero venezolano Gabriel Mata, las y los participantes dan forma a cuencos utilitarios utilizando la arcilla. La propuesta artística es tan poética como reflexiva. Las piezas representan a las aves de la región, permitiendo que cada asistente realice una interpretación personal de su elección. Entre las especies diseñadas por las y los participantes del taller se encuentran la alondra, el flamenco, el loro cachaña, el búho y la garza.
La metáfora que inspira el taller es poderosa: las aves, al igual que los seres humanos, se movilizan constantemente, cruzando fronteras, y en ese transitar actúan como transportadoras de conocimiento, cultura e historia, promoviendo la integración y el desarrollo de la sociedad.
Este espacio de formación cobra un sentido especial al focalizarse en el Comité Cultural Río Seco. Esta emblemática organización local, con 15 años de trayectoria y un vínculo histórico con la Seremi de las Culturas, forma parte del registro de los 26 Puntos de Cultura Comunitaria de la Región de Magallanes.
Si bien la agrupación posee una larga experiencia en el trabajo con greda, la posibilidad de especializarse en la técnica del torno alfarero representa un salto cualitativo y un valioso intercambio de saberes con el tallerista. Este lazo con la materia prima y el espacio comunitario se refleja en el testimonio de Silvia Cano Cortés, participante de la instancia, quien releva el valor afectivo y terapéutico del taller.
«Pues yo ya estoy varios años, no soy de las más antiguas, pero me encanta la greda, me encanta. Desde que empecé a trabajar en esto con barro, me encantó. Y como uno tiene muchas cosas que hacer, si no estaría metida más en el taller. Pero, gracias a Dios, todo lo que he aprendido, me gusta mucho. Y con la gente que está acá compartimos y lo pasamos bien», resaltó con entusiasmo.
Durante la jornada del reciente martes el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Rodrigo Bravo Garrido, visitó el espacio formativo y destacó la relevancia estratégica de cruzar estas líneas de acción institucional. «Este taller es un vivo ejemplo de cómo la política pública cultural cobra sentido en los barrios. Aquí estamos viendo la interacción virtuosa de dos programas muy significativos del Ministerio. Al unirse, logramos potenciar y fortalecer el trabajo creativo y artístico de una agrupación como el Comité Cultural Río Seco, ligada desde sus orígenes, hace 15 años, a la greda. Generar este puente con el artesano alfarero Gabriel Mata enriquece la técnica del torno y fomenta una verdadera integración cultural a través de un símbolo tan nuestro como las aves migratorias», resaltó.
El taller inició el pasado 2 de junio y se extenderá hasta el 18 del presente mes. Este esfuerzo colectivo no terminará en el aula. Los resultados de estas semanas de aprendizaje formarán parte de una muestra colectiva de artistas migrantes.