En una emotiva jornada, el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio compartió con usuarios del recinto y se reencontró con María Antonieta Blanco, la doctora que lo atendió en su ingreso como paciente a la institución, a la que pertenece desde que tenía dos años.
“Así como abracé a mi madre, a mis hijos y a mi señora cuando juré como ministro, quise venir hoy a dar las gracias a la Teletón”. Esas fueron las palabras con que el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga, cerró esta tarde una emotiva visita al Instituto Teletón ubicado en el centro de Santiago.
El secretario de Estado recorrió el recinto y saludó a los pacientes que estaban realizando su terapia. Además, visitó la librería, el gimnasio y el taller de arte, donde fue recibido con música y canciones de la ópera rock “Teletón”.
“Rescato y destaco la vocación de Teletón, no solo en la rehabilitación física, sino también en los aportes que realiza al mundo de la cultura, a través de las diversas acciones que desarrolla con las personas, especialmente con los niños y niñas en proceso de rehabilitación”, dijo el ministro Undurraga.
La directora general de Fundación Teletón, María José Zaldívar, aseguró que “como Teletón estamos firmemente convencidos de que nuestra tarea no se limita únicamente a la rehabilitación física -a que los niños aprendan a caminar o a sentarse-, sino que apunta a su plena inclusión, para que puedan desarrollar sus sueños sin ningún tipo de barrera”.
Durante el recorrido, el ministro estuvo acompañado también por la doctora María Antonieta Blanco, médico fisiatra que fue su terapeuta a los nueve años de edad. “Para nosotros es muy importante ver cómo un paciente, especialmente un niño que llega a esta institución con dificultades para desenvolverse en la vida, va evolucionando con el apoyo que pudimos entregarle. Con el tiempo vemos cómo florece y avanza hacia convertirse en una persona capaz de integrarse y desenvolverse en la sociedad. Quizás no se trate de una normalidad absoluta, pero sí de una vida plena, en la que puede aportar activamente a la comunidad, y eso, para nosotros, es motivo de profundo orgullo”, dijo la doctora.