La comunidad de Pangal y ex campamentos de la zona reviven a través de un proyecto Fondart

El lanzamiento se realizará a fines de julio, en la localidad de Coya.

Una colección fotográfica de alto valor patrimonial será el hilo conductor de un libro de alto valor estético que, unido a testimonios  y fotografías contemporáneas, dará vida a la comunidad del Pangal y a los ex campamentos  ligados a la Central Hidroeléctrica que requirió la mina El Teniente para su desarrollo durante la segunda década del siglo XX.  Según anunció la Directora y Presidente del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, Marcia Palma González, su lanzamiento se realizará a fines de julio, en la localidad de Coya.

Esta iniciativa de la socióloga Karina Tapia, el historiador Pablo Vázquez y la fotógrafa Vania Fernández, “Communitas: Pangalinos, energía en movimiento”, es un proyecto financiado por el Fondo Regional de la Cultura y Las Artes y que nace a propósito del hallazgo de 237 fotografías durante el trabajo de campo de una investigación requerida durante el año 2010 para declarar como Monumento Nacional a la tubería de duelas que conduce las aguas desde la Bocatoma a la Central Pangal.

Karina Tapia explicó que “con este libro queremos principalmente provocar a la memoria colectiva, para contribuir a la reconstrucción de comunidades fracturadas por los procesos modernizadores de nuestro país. Pero además, nos interesa dar cuenta -con una mirada desde dentro de la comunidad- de la incidencia que tuvo para la sociedad del siglo XX la gran  trasformación que significó hacer posible la instalación de un modelo de explotación industrial en la minería y, en ese sentido, la comunidad del Pangal, es un escenario en donde se cristaliza de muy buena forma lo acontecido en nuestra región”.

Dentro del desarrollo del proyecto, ya está culminando la etapa de conservación preventiva de las fotografías que componen la colección. Este trabajo -propuesto y realizado por la fotógrafa Vania Fernández- contempló el uso de materiales y procedimientos acreditados por el Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico y, consistió, por una parte, en digitalizarlas, creando un archivo para su manipulación y, por otra, las fotografías fueron guardadas en sobres libres de acido y depositadas en cajas para su conservación de aquí al futuro.

Por otra parte, el archivo digital creado, actualmente esta siendo completado por el historiador Pablo Vásquez quién, usando los datos recopilados durante el trabajo de archivo y de campo, ha ido describiendo cada una de las fotografías que forman la colección. Se trata de una breve reseña de contextualización que pretende guiar a quién la consulte.

Otra etapa culminada es el trabajo contemplado en la Biblioteca Nacional, principal archivo de la memoria de la historia Nacional. Aquí el equipo revisó y registró documentos que también aportarán a la reconstrucción de esta comunidad, teniendo como resultado principal el hallazgo de material bibliográfico  de Pangal en publicaciones de principios de siglos consignados en la revista Tópicos de El Teniente, cuyas primeros números eran en inglés y que tras su desaparición fue sucedida por The Braden Copper Company (1950 y 1960) y el Semanario El Teniente, publicado desde 1970 y hasta la actualidad.

Durante el mes de mayo, el equipo se desarrolló la investigación requerida para levantar la base testimonial que dará vida al libro. Iniciando en paralelo el trabajo de edición del material recopilado y, a partir del cual se espera elaborar un libro con contenidos de alta significación, comunicados principalmente mediante breves relatos e  imágenes interrelacionadas.

Dentro de la propuesta editorial, hay tres personajes que actuarán como actores principales de la narración: uno de ellos es Hernán Lillo, quien como hijo de un trabajador de la Compañía, vivió durante la década de los 60 en el campamento de la Central Pangal y luego, siendo trabajador del El Teniente, se encontró con material valiosísimos que la Braden Copper Co., dejó como testimonio de la vida en las villas industriales de nuestra región.

Este material contempla fotografías, informes, planos y hasta un rollo de película de cine con registro de los campamentos, es parte de los “tesoros” que Hernán Lillo no se cansa de revisar día tras día y que junto a su testimonio, contribuirán con la tarea de reconstrucción propuesta.

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