Juan Villoro en Feria del Libro de Oaxaca: “Es muy importante tener un Ministerio de Cultura”
  • El escritor e intelectual mexicano estuvo en la FILO dedicada a Chile, país con el que ha estado ligado históricamente: “La primera manifestación en la que participé en mi vida fue en protesta por el Golpe de Estado en Chile”, recordó. Además, destaca a la Cultura como vehículo para superar la crisis de expectativas que afecta al continente.

Justo en la mitad de la 36ª Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), que termina este domingo 20 de noviembre con Chile como país invitado especial y la memoria como tema, el escritor e intelectual Juan Villoro hizo un ejercicio de memoria para hablar de Chile. Recuerdos para los que no debe escarbar mucho, ya que la relación que tiene con nuestro país es particularmente intensa.

Tan intensa como la participación de la delegación chilena en la FILO 2016, apoyada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA),  con cerca de 100 chilenos que han circulado por la capital del estado del suroeste mexicano ofreciendo charlas, talleres y conversatorios, tanto en la feria como en colegios, universidades, teatros y museos de la ciudad.

Villoro también está atento al proceso institucional chileno en Cultura, que pronto se transformará en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, proceso similar al que hace menos de un año vivió México con el paso de Conaculta a la nueva Secretaría de Cultura.

Tras una encendida Mesa en la FILO, llamada “Polos opuestos: relevancia del pensamiento de izquierda en la construcción de nuestra sociedad”, junto al brasileño Éric Napomuceno, Villoro conversó de Chile y de la importancia de la Cultura en nuestra región.

-Chile ha venido con cerca de 100 personas apoyadas por el CNCA. Muchos de ellos representantes de una nueva generación de escritores chilenos. ¿Qué conoce de ellos?

«Siempre uno se tarda en conocer a autores más jóvenes. He leído literatura chilena desde hace muchos años. Es un país que quiero mucho. Desde luego, por ejemplo, a Raúl Zurita que tuvo un homenaje especial; es un poeta que he seguido desde hace muchos años. He leído a muchos autores chilenos, y de las nuevas generaciones, más jóvenes que yo,  desde Alberto Fuguet hasta Álvaro Bisama, pasando por un dramaturgo que me interesa especialmente, Guillermo Calderón; son autores muy importantes. En la narrativa, Alejandro Zambra, que me ha parecido particularmente talentoso; Rafael Gumucio, periodista, escritor y comentarista lleno de sentido del humor. En fin, es una literatura que trato de seguir lo más posible».

-¿Qué hace que la relación entre Chile y México, dos países en los extremos del continente, sea tan fuerte y estrecha? 

«Hay muchos motivos para estar cerca de Chile. (Pablo) Neruda vivió en México y dejó algunas memorias extraordinarias sobre nuestro país. Poli Délano, el narrador chileno, también vivió por acá. Ha habido mucho contacto con Chile. En lo personal,  yo estaba en el bachillerato cuando fue el golpe de Estado en Chile y muchos refugiados chilenos llegaron a estudiar a mi colegio; desde muy joven entré en contacto con Chile. La primera manifestación en la que participé en mi vida fue en protesta por el golpe de Estado en Chile. Y luego me fui a vivir a Alemania oriental, donde conocí escritores como (Antonio) Skármeta y Carlos Cerda (que estaba en Alemania occidental) y trabamos una amistad muy intensa. He tenido la suerte de estar cerca de chilenos durante mucho tiempo”.

“Para México ha sido muy importante la influencia de políticos como Salvador Allende. Hay que recordar su famoso discurso en Guadalajara, la posibilidad de una vía democrática al socialismo fue una ilusión que despertó muchas inquietudes en México. Lo mismo podemos decir de la música, del cine, de la pintura, de distintas manifestaciones chilenas. Somos dos países que tenemos una conexión bastante especial».

-Hace poco habló en una entrevista sobre misoginia. ¿Ve ese problema aún presente en nuestros países?

«Este continente es muy machista todavía. Se ha hecho mucho por hablar de la igualdad de género, lo cual es muy necesario. Pero yo lo veo día a día, soy padre de una hija de 16 años y sé a lo que se enfrenta; está en un mundo donde las mujeres no tienen las mismas oportunidades. La misoginia sigue siendo parte de la cultura, y es uno de los grandes rezagos de América Latina. Esto ha cambiado pero no lo suficiente. Me sorprende que, por ejemplo, en comunidades indígenas como los zapatistas se ha hecho más por la igualdad de la mujer que en comunidades urbanas acá en México».

-¿Cree que esa misoginia puede haber afectado a mujeres Presidentas, como Dilma Rouseff o la Presidenta Bachelet? Aprovecho de preguntar si conoció a la Presidenta chilena en Alemania Oriental.

«No. No  conocí a (Michelle) Bachelet en los tiempos de Alemania oriental, pero ciertamente una mujer cuando se enfrenta a un cargo de elección popular tiene que vencer más prejuicios que un hombre. Eso es innegable. Sobre todo que un hombre blanco. En América Latina la procedencia indígena también sigue siendo un problema y hay una discriminación racial bastante fuerte. Durante mucho tiempo me quejaba con otros mexicanos de que al futbolista Hugo Sánchez en España le dijeran ‘indio’ como un insulto. Pero debemos reconocer que en México la palabra indio rara vez ha sido un elogio y también se ha usado como insulto. En el 94, con el levantamiento zapatista, esto comenzó a cambiar y hay una nueva consideración hacia los problemas indígenas, pero seguimos siendo un país donde el racismo existe de manera latente o manifiesta, lo mismo que la misoginia».

-Chile está en un período pesimista y autocrítico, lejos del  exitismo de hace algunos años. ¿Algún mensaje para nuestra nación?

«América Latina tiene péndulos, en donde oscila el optimismo, las tendencias políticas, y ahorita estamos en un momento bastante bajo, sin muchas esperanzas en gobiernos con una proyección social y con una idea equitativa, igualitaria y que piensen en un reparto de la riqueza. Al mismo tiempo parece haber desconfianza en nuestras propias energías. Digamos que América Latina no está de moda en Europa, pero tampoco está de moda entre nosotros mismos, lo que es más grave. Hemos perdido cierta confianza en lo que somos y una cosa que me parece muy grave para cualquier país, es la crisis de las expectativas. Es  muy grave que un país se sienta mal, pero es aún más grave que sintiéndose mal no encuentre una salida, no tenga una esperanza concreta en que las cosas pueden mejorar. Ahora hay una crisis de las expectativas en América Latina, pero estoy seguro que es transitoria. Tenemos que crear nuevas posibilidades de relacionarnos y nuevos proyectos de transformación de la realidad, y creo que ahí jugará un papel muy importante la Cultura. Porque lo más valioso que tenemos es esa creatividad que no debe abandonarnos, por lo que esta Feria del libro, con una participación chilena tan significativa, es una prueba de que podemos imaginar otro mundo posible. Y la primera condición para cambiar el mundo es imaginar que este cambio es posible».

-Mencionó la Cultura como vehículo para superar la crisis de expectativas, y en Chile estamos en el proceso de creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. ¿Le parece relevante este paso?

“Es muy importante para cualquier país tener un Ministerio de la Cultura. México acaba de formar el suyo, antes teníamos un Consejo de la Cultura. Pero la cultura no depende de la burocracia, depende de lo que hace la gente, de la práctica colectiva de la cultura. Entonces, un ministerio será bueno en la medida que pueda encausar las energías y en que cuente con presupuesto para hacerlo. Porque muchas veces los ministerios lo son de membrete. Lo importante es que las energías de los creadores y de los públicos  que se interesan en la cultura, se vean reflejadas en cualquier iniciativa, y dentro de esto por supuesto forman parte las instituciones, entre ellas un Ministerio de la Cultura».

Volver arriba