Innovador cómic enseña sobre arqueología chilena

En la Región de Coquimbo, se realizó una ardua investigación sobre las comunidades cazadoras y recolectoras de San Pedro de Pichasca, que habitaron 9.000 años atrás.

Un cómic, financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a través del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, es el resultado de una investigación de dos años realizada por el arqueólogo Rodrigo Riveros Strange, la que busca educar y difundir sobre los restos arqueológicos de Chile, desde Puerto Montt hasta el norte del país, incluyendo la Región de Coquimbo.

Por esto, es que conjuntamente la Dirección Regional del CNCA y el Museo del Limarí, han programado una actividad de lanzamiento regional del texto (y que será encabezada por el propio autor del libro), la que se llevará a cabo este sábado 29 de septiembre a las 12 horas en el Centro de Extensión Patrimonial del Museo del Limarí, Covarrubias s/n, Ovalle.

La importancia de este contenido es destacado por el Director Regional del CNCA, Matías Awad. “Quiero destacar el trabajo que ha realizado Rodrigo Riveros, porque ha puesto a disposición de los jóvenes y niños información tan valiosa como nuestra arqueología, a través de un formato cercano y atractivo como el cómic; el utilizar estas herramientas lúdicas para difundir investigación y ciencia, es muy positivo y demuestra que a través del arte, se puede educar” dijo.

El libro se titula “CHILE ARQUEOLOGICO: 10 Hallazgos Fundamentales para Comprender nuestro Pasado”, y tiene como objetivo esencial educar y entretener sobre la cultura, características y formas de vida de sociedades precolombinas como Chinchorro, Llolleo, Pichasca, Tiawanaku, entre otras.

El autor, en el texto, nos muestra como la arqueología a través de sus evidencias, le  ha permitido reconstruir diversos aspectos de las sociedades del pasado como sus medios de subsistencia, conformación de identidades y estructura social, entre otros.

Destaca el capítulo dedicado al alero de San Pedro Viejo de Pichasca, situado en el Monumento Natural Pichasca en la comuna de Rio Hurtado, Provincia del Limarí, Región de Coquimbo. En éste, se presenta como el lugar fue ocupado hace 9000 años por grupos cazadores recolectores que establecieron vínculos con las sociedades costeras del complejo Huentalauquen.

En el mismo texto, además se aborda el cómo se organizaron las primeras aldeas complejas al interior de la región de Antofagasta, incluyendo el cementerio con 36 tumbas de que arrojaron interesantes datos de lo que hoy se conoce como la cultura Llolleo. Así también, se continúa el estudio por el norte del país hasta el Imperio de Tiawanaku y su forma de relacionarse con las comunidades de San Pedro de Atacama, más adelante también los Incas.

El trabajo, además, contó con el apoyo del Colegio de Arqueólogos de Chile, el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, el Consejo de Monumentos Nacionales y la Sociedad chilena de Arqueología.

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