Dos iniciativas Fondart promueven la participación de estudiantes y vecinos, fortaleciendo la identidad local a través del muralismo y el arte urbano.
En la Región de Atacama, el arte urbano se consolida como una herramienta de transformación social y cultural gracias al trabajo de Graffitti Atacama, organización que durante 2026 desarrolla dos iniciativas financiadas por los Fondos de Cultura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio: el Programa de Muralismo y Arte Urbano y el proyecto “Voces y Colores del Palomar”.
Ambas propuestas tienen como eje central el trabajo directo con comunidades, especialmente con estudiantes y vecinos, promoviendo espacios de aprendizaje, expresión artística y fortalecimiento de la identidad territorial. A través de talleres formativos y procesos colaborativos de creación, estas iniciativas buscan no solo embellecer los espacios públicos, sino también generar sentido de pertenencia y cohesión social.
El Programa de Muralismo y Arte Urbano contempla talleres formativos dirigidos a estudiantes de diversos sectores, como San Pedro, Rosario, El Palomar, Cartavio y Francisco de Aguirre, entregando herramientas técnicas y creativas para el desarrollo del muralismo como disciplina artística. En paralelo, “Voces y Colores del Palomar” se desarrolla entre abril y octubre, involucrando activamente a la comunidad en la creación de obras que rescatan la memoria, identidad y vida cotidiana del barrio.
VINCULACIÓN CULTURAL
El Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Atacama, Fernando Flores Fredes, destacó que “cuando el arte se desarrolla desde y con las comunidades, se transforma en una herramienta poderosa de encuentro y construcción colectiva. Estas iniciativas permiten que niños, jóvenes y vecinos se reconozcan en su entorno, fortalezcan su identidad y generen vínculos a través de la creación. El muralismo, en este sentido, no solo interviene un espacio, sino que activa procesos de participación, mejora la convivencia y aporta a la apropiación positiva de los barrios”.
Por su parte, el representante legal de Graffitti Atacama, Michel Guerrero, relevó el trabajo colaborativo que sustenta ambas iniciativas. “Nuestro enfoque está en construir junto a las comunidades. No se trata solo de intervenir un espacio, sino de generar procesos donde las personas se reconozcan en las obras, participen en su creación y se apropien de estos espacios como parte de su identidad”, indicó.
Estas iniciativas reafirman el rol del arte urbano como una expresión cultural contemporánea que dialoga con el territorio, poniendo en valor las historias locales y generando nuevas formas de encuentro entre las personas y sus espacios. A través del muralismo, Graffitti Atacama contribuye a la construcción de comunidades más integradas, donde el arte se convierte en un puente entre la creatividad, la memoria y la vida cotidiana.