Diálogos Territoriales de Aysén: Culturas Aysén y una gran reflexión comunitaria

“Yo me junto con gente de distintas regiones. Y si esto no lo hacemos grupalmente, no podemos entrar en detalles”, dice Claudio Di Girólamo. Lúcido y vital, a sus 91 años y viudo hace muy poco, el cineasta, pintor, dramaturgo, escenógrafo y conocedor de la cultura chilena y su camino institucional, dice estar aprendiendo más que nunca. Y lo dice atento a su cámara web, conectado desde Santiago con la Región de Aysén.

En Coyhaique (online) están la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Margarita Ossa, y la encargada del departamento de Educación de Culturas Aysén, Patricia Rivera. Claudio reflexiona sobre los Diálogos Territoriales de Aysén, herramienta de conversación, análisis y diagnóstico, creada en el actual contexto de emergencia sanitaria.

6 módulos de 4 sesiones cada uno forman los Diálogos Territoriales de Aysén, iniciativa del departamento de Educación de la Seremi de las Culturas Aysén, que están permitiendo una reflexión global a partir de nuestro territorio, sobre arte y educación.

La Seremi Margarita Ossa explica que “han sido cinco módulos y falta un sexto. Los Diálogos territoriales en Aysén se crearon durante esta pandemia para fortalecer el desarrollo de la educación artística en nuestros tres programas: Cecrea, Acciona y Educación Artística. Participaron artistas y docentes de la Mesa Regional de Educación Artística, los artistas educadores del Programa Acciona y facilitadores Cecrea, además de gran parte de la comunidad creativa del territorio”.

El Cuaderno de Reflexión La Escuela en entredicho, de Claudio Di Girólamo, fue el punto de inicio de los 6 módulos.

Margarita dice que se ha articulado una plataforma virtual, “donde ha existido una gran retroalimentación comunitaria. No estamos recogiendo información solamente; estamos reflexionando en conjunto, considerando al máximo las visiones particulares”.

Para moderar y alimentar los diálogos, cada módulo ha contado con invitados e invitadas, exponentes de diversas disciplinas. Claudio Di Girólamo no solo participó; quiso saber más y colaborar con su experiencia en todo el proceso. Y así ha sido.

“La disgregación de la Región de Aysén precisamente da la oportunidad de crear un proceso muy unitario que tiene que ver con una forma de vivir; creo que da la posibilidad a este territorio -que parece tan disperso- de meterse en un proceso muy unitario de crear una forma de vivir”, dice Claudio.

La Seremi de Culturas Aysén, Margarita Ossa, explicó que el hecho de que todos los Diálogos Territoriales de Aysén cuenten con un activador nacional y un artista local, “permite resignificar los contenidos de los Cuadernos Pedagógicos en nuestro territorio”. Añadió que “esto nos ha permitido penser y repensar el cómo la educación artística puede ser un aporte a la escuela, colaborando con el desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico en los niños, niñas y jóvenes de la Región de Aysén”.

La actriz regional Sol Inzunza facilitó el diálogo relativo a la obra del artista plástico Nemesio Antúnez y sus 100 años. Pero más allá del contenido, lo fundamental para ella fue otra cosa: “Las personas están sumamente sensibles en general con todo lo que está pasando, entonces, tener la posibilidad de intercambiar visiones, sensaciones. En el módulo que hicimos con Marcelo Espinoza (profesor de Artes Plásticas) se trabajó mucho desde lo emotivo, desde lugares que tienen que ver con la propia experiencia artística o pedagógica de cada participante. Es muy interesante trascender lo virtual y poder sentir que las personas están conectadas de verdad con sus historias y con querer comunicar”.

La profesora de Aysén, Laura Huala, ha sido una entusiasta de los Diálogos Territoriales y ha participado activamente en varios de ellos. Dice que es una instancia muy buena, “por el hecho de que todos los que compartimos allí somos de las áreas artísticas, que yo siento que dentro de la sociedad o dentro del sistema educacional no son muy bien validadas. Como profesora en un colegio, por tener muy pocas horas, una trabaja mucho en solitario. Y ahora, en estas circunstancias, una puede compartir el mismo lenguaje, analizar los lenguajes que se trabajan dentro del área visual y también aprender de diferentes experiencias y de diferentes lenguajes. El hecho de compartir con personas de teatro, literatura, de video, de pintura, para mí ha sido una instancia súper enriquecedora”.

El profesor de Artes Plásticas, Marcelo Espinoza, medió el cuarto módulo y cuenta que “las conversaciones previas entre nosotros (con Culturas Aysén) fueron muy bonitas y luego con los participantes en Aysén fue el flujo natural de esas conversaciones que se daban en el grupo. Se fueron develando las memorias, los territorios y las experiencias de cada uno de nosotros. Que aparezca todo eso es lo bonito, desde un adulto de cinco años hasta una persona de 80 años. Porque todos tienen memorias, experiencias y están insertos en un territorio específico”.

Además, Marcelo agrega que para todos y todas, “este ha sido un año de aprendizajes”. Para él, en vez de una charla de un académico que va a un lugar y habla de los conocimientos que tiene, “fue una conversación mucho más horizontal donde todos tuvieron la oportunidad de decir algo y eso fomenta el diálogo”.

El rol escolar en Aysén atraviesa inevitablemente todos estos diálogos. Claudio Di Girólamo está convencido de que “la escuela es aquí (Aysén), sin duda, un foco cultural porque desde ahí nace mucha actividad cultural en esta región”.

Su propuesta educativa pone a la creatividad en el centro y afirma que hay que incentivarla desde la más temprana edad. A la hora de hablar de educación artística, para él son fundamentales conceptos como el asombro, la curiosidad, la colaboración, la experimentación, la práctica, el ensayo, el error y la resiliencia.

Este italiano, nacionalizado chileno por gracia en 1997, tiene junta reflexión final, a propósito de la pandemia y sus consecuencias tecnológicas y comunicacionales: “Esto salió por una razón de supervivencia de la cultura y llegó para quedarse, porque creo que se puede hacer la cosa presencial, se puede seguir haciendo, pero la red verdadera va a ser esta, a través de internet, a través de Zoom. Es lo más barato que se puede hacer”. Y entonces, Claudio mira su webcam, sonríe y se despide.

 

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