Fallece Riola Castro, la alfarera más longeva de Quinchamalí
  • La artesana y madre de la también alfarera y Tesoro Humano Vivo de Chile, Teorinda Serón, murió este lunes a los 89 años, 75 de los cuales dedicó a trabajar la greda. La Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio lamentó la noticia.

Levantó, pulió y coció loza hasta que sus manos no acompañaron su alma alegre y creativa. Eso, sólo unos meses antes de que Riola Castro, la alfarera activa más longeva de Quinchamalí, falleciera a las 09.00 horas de este lunes 15 de julio. De sus 89 años, 75 los dedicó a trabajar en la greda. Para ella, una labor con la que mantener a su familia; para el mundo, la lucha diaria por la salvaguardia de una práctica ancestral transmitida de generación en generación a través del linaje femenino.

“Lamentamos profundamente la partida de Riola. Su vida estuvo dedicada a la transmisión y salvaguardia de una tradición ancestral que ha representado a Chile en el mundo. En su memoria, seguiremos trabajando para que la alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca sea ingresada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco”, expresó la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés.

Riola Castro aprendió a trabajar la greda desde la emblemática Práxedes Caro, otra gran exponente de la artesanía chilena, y luego le enseñó a su hija Teorinda Serón, reconocida como Tesoro Humano Vivo de Chile por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Además, traspasó sus conocimientos en numerosos talleres realizados para sus pares y para los niños y niñas de Quinchamalí. “Ella dio mucho por la alfarería de Quinchamalí y espero que la recuerden como una de las artesanas que dio a conocer nuestra artesanía al mundo”, expresó su hija.

“Como asesora del equipo de seguimiento del expediente de Quinchamalí a la Unesco, me sumo junto al equipo al pesar de la comunidad de Quinchamalí por el fallecimiento de Riola Castro, una de las últimas alfareras de la generación que mantuvo desde el siglo pasado viva la transmisión de la loza negra, expresión del mestizaje cultural de la zona central. Las nuevas generaciones de mujeres alfareras así como su hija se han nutrido de esa herencia y de sus acervos”, comentó la premio nacional de Ciencias Sociales, antropóloga y amiga de Riola Castro, Sonia Montecino.

Durante su vida, Riola Castro recibió incontables reconocimientos como cultora destacada, recibió a medios de comunicación y turistas sin pedir nada a cambio y acogió a los amigos en su antigua cocina de campo donde trabajaba sin descanso entre el humo emanado de la cocción de la loza. Desde 1956 que su obra es parte de la colección del Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago de la Universidad de Chile.

Riola Castro se caracterizaba por fabricar piezas de greda del tipo utilitario, como mates y jarros, y del tipo ornamental, como guitarreras, “vaquitas parías” y huasos. Su recuerdo será inspiración para nuevas generaciones de alfareras y su legado buscará mantenerse para la salvaguardia de una tradición que se niega a desaparecer.

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