Octubre
Conciertos 7, 8, 9 y 10 octubre:
Gustav Mahler – Sinfonía n° 1
Orquestación: Iain Farrington, 2do movimiento adaptado por Herman Arenas.
Director titular: Emmanuel Siffert
7/10: Parroquia San Alberto Hurtado, Las Condes
8/10: Casa de la Cultura, Pedro Aguirre Cerda
9/10: Teatro California, Ñuñoa
10/10: Aula Magna USM Valparaíso
NOTAS DE PROGRAMA
Gustav Mahler (1860 – 1911)
Sinfonía N° 1 en Re mayor, «Titán» (Versión original de 5 movimientos)
I. Langsam, schleppend (Lento, arrastrado) — Immer sehr gemächlich
II. Blumine (Andante)
III. Kräftig bewegt, doch nicht zu schnell (Scherzo)
IV. Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen (Marcha fúnebre)
V. Stürmisch bewegt (Tormentoso)
La interpretación de la Sinfonía N° 1 de Gustav Mahler constituye un hito de trascendencia histórica para la Orquesta de Cámara de Chile y la música de concierto en el país. Presentar esta obra en su concepción primigenia de cinco movimientos —tal como fue escuchada en sus primeros estrenos en Budapest (1889), Hamburgo (1893) y Weimar (1894)— permite al público chileno acceder por primera vez a la arquitectura dramática y poética original concebida por el genio austriaco en su juventud.
Génesis de una obra monumental y la «amputación» de Blumine
Cuando Mahler completó esta partitura a los 28 años, la concibió no como una sinfonía tradicional, sino como un poema sinfónico en dos partes. En esta estructura, el segundo movimiento era una breve y contemplativa pieza titulada Blumine («Florecillas» o «Ramillete de flores»). Su melodía principal, de un lirismo sereno y nostálgico donde la trompeta solista asume un rol protagónico, provenía de una serie de cuadros sonoros que Mahler había compuesto años antes para ilustrar el popular poema de Joseph Viktor von Scheffel, El trompetista de Säckingen.
Sin embargo, tras las complejas recepciones críticas de sus primeras audiciones, Mahler decidió someter la obra a una revisión drástica. El compositor aplicó una verdadera «cirugía mayor» a la partitura: eliminó el movimiento por completo, modificó la orquestación y reestructuró la pieza en la forma estándar de cuatro movimientos con la que se hizo célebre en todo el mundo. En palabras recogidas por su biógrafo Henry-Louis de La Grange, Mahler calificó Blumine como un «error de juventud» y justificó su extirpación aduciendo una «excesiva similitud en la tonalidad» (Do mayor) con el resto de las secciones adyacentes.
La partitura de Blumine permaneció extraviada y olvidada durante más de siete décadas, hasta que en 1966 el eminente musicólogo y biógrafo Donald Mitchell la redescubrió entre los archivos de la biblioteca de la Universidad de Yale. Su restitución a la sinfonía permite recuperar la narrativa de contraste lírico que Mahler ideó para equilibrar la fuerza arrolladora de los movimientos envolventes.
La dimensión camerística y el aporte institucional
Abordar la titanica escala de Mahler mediante un elenco de cámara exige una orquestación de extrema precisión. La versión utilizada en este ciclo corresponde al aclamado trabajo del compositor británico Iain Farrington, quien logra condensar la densidad tímbrica de la gran orquesta mahleriana en un formato de más de 40 músicos, preservando la riqueza armónica, la transparencia contrapuntística y el impacto emocional de la obra.
El programa destaca además por un valioso sello de autoría local: la adaptación del movimiento Blumine para esta plantilla fue realizada por Herman Arenas, primera trompeta de la Orquesta de Cámara de Chile. Su trabajo permite articular la emblemática voz solista del instrumento con el refinamiento camerístico de la agrupación.
Bajo la batuta de su director titular, Emmanuel Siffert, la Orquesta de Cámara de Chile ofrece una versión transparente, íntima y llena de vigor de esta cima del romanticismo tardío, reafirmando el compromiso del elenco estatal con la investigación, el rescate histórico y la divulgación artística de excelencia.