Políticas Culturales – Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

Una de las funciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes es proponer y renovar las Políticas Culturales (Artículo 3°, Ley 19.891). En ese contexto, a partir de mayo de 2016 que se desarrolla el proceso de formulación y renovación de políticas nacionales quinquenales en los sectores de artes escénicas, artes de la visualidad, artesanía, arquitectura y diseño, las cuales se sumarán a las ya terminadas políticas del libro y la lectura, audiovisual y música. Además, se desarrollarán las políticas regionales.

¿Qué son las Políticas Culturales?

Las Políticas Culturales son un conjunto de orientaciones y decisiones que el Estado -con la participación de organizaciones de la sociedad civil y grupos comunitarios- diseña y ejecuta con la finalidad de facilitar la consecución de objetivos considerados necesarios o deseables en el ámbito de la cultura en general o respecto de un sector cultural o disciplina específica.

Una Política Cultural debe materializarse tras un amplio acuerdo entre los beneficiarios directos, la institucionalidad y los expertos involucrados. Todos ellos participan activamente durante su proceso de diseño y formulación.

Una Política Cultural considera el desarrollo de ciertos objetivos (cambiar un estado de las cosas percibido como problemático o insatisfactorio) junto con determinados instrumentos o medios para su consecución.

¿Para qué sirven?

Las Políticas Culturales funcionan como cartas de navegación de la acción del Estado en el campo cultural, permitiendo definir los lineamientos, prioridades y articular a sus distintos ministerios, servicios y agentes culturales, para lograr que su abordaje sea integral y efectivo.

¿Qué tipos de políticas hay?

Existen tres grandes tipos de políticas culturales: Política Nacional, Políticas Sectoriales y Políticas Regionales.

La Política Nacional define los lineamientos y orientaciones del quehacer del Estado en el campo cultural válidos para el país en su conjunto.

Las Políticas Regionales, en tanto, se hacen cargo de las particularidades territoriales existentes a lo largo de Chile, fijando los criterios que guían la acción pública en materia cultural en cada una de las 15 regiones.

Las Políticas Sectoriales, por último, establecen los objetivos y medidas para promover el desarrollo de cada uno de las áreas artísticas o industrias creativas que forman parte del campo cultural.

Si bien en ejercicios de diseño de políticas anteriores, las regiones y los sectores artísticos tenían como marco una Política Nacional previamente aprobada, en la actualidad esta lógica se invierte. Hoy la formulación de las Políticas Culturales se está realizando primero desde los territorios y los sectores artísticos y serán estas políticas las que alimenten la Política Cultural Nacional.

De esta manera, no serán las diferentes regiones del país ni los distintos sectores artísticos los que deberán aplicar una política pensada en el nivel central, sino que la Política Nacional -que se formulará cuando se cree el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio- recogerá la diversidad existente en nuestro territorio y en los sectores artísticos. Por esta razón, en el diseño del proceso de construcción de la Políticas Culturales se contempló primero la elaboración de las Políticas Sectoriales (entre 2015 y el primer semestre de 2017) y luego de las Políticas Regionales (en el segundo semestre de 2017).

Proceso de formulación

Los énfasis del procesoEtapas del proceso de diseño

Las políticas culturales se construyen bajo 4 pilares:

  • Mirada territorial: las características particulares de cada territorio obligan a diseñar la política desde esas realidades.
  • Participación ciudadana: se convoca a toda la ciudadanía interesada en participar del proceso, incluyendo a creadores y artistas, gestores, organizaciones sociales y culturales, y representantes de los pueblos originarios.
  • Intersectorialidad: tanto el diseño como la implementación de la política cultural es asumida por distintos servicios, ministerios e instituciones públicas de manera coordinada.
  • Seguimiento: compromiso de realizar un seguimiento concertado con la ciudadanía para asegurar que las medidas acordadas se vayan cumpliendo.

El proceso de construcción de una política cultural considera varias etapas para lograr que respondan a las necesidades de cada sector y de la ciudadanía, y pensando en la viabilidad de su implementación.

Levantamiento de información

La primera es el levantamiento de información, es decir, qué sabemos hasta ahora del sector del cual se elaborará la política. Esta se obtiene desde distintas fuentes como por ejemplo: las investigaciones y estudios realizados por expertos, y la información surgida de distintas instancias participativas realizadas en el periodo reciente.

Esto permite iniciar el proceso basándose en datos cuantificables e información concreta, que entregue un marco para el diálogo.

Participación ciudadana – mesas regionales

Luego se inicia el proceso de participación de los diferentes actores involucrados, quienes aportan activamente a esta reflexión, exponiendo sus necesidades y propuestas para enfrentarlas.

Se trata de un proceso de participación abierta, a la que está convocada toda la ciudadanía interesada en participar del proceso (entre ellos, creadores y artistas, gestores, organizaciones sociales y culturales, y representantes de los pueblos originarios).

Cada encuentro es registrado, sistematizado e incorporado a un informe que es enviado a los participantes de cada instancia, con el fin de obtener la retroalimentación de actores provenientes de instituciones públicas, gremios, sociedad civil, universidades y centros de formación nacionales.

Propuestas

Una tercera etapa es la generación y análisis de la propuestas. En esta fase se evalúa qué propuestas son viables de realizar al corto y mediano plazo, considerando variables como las posibilidades técnicas, económicas y políticas.

Participación interinstitucional

Una cuarta fase es la participación interinstitucional. Esta etapa contempla un proceso de revisión de coherencia interna del quehacer del CNCA y el compromiso de sus distintos departamentos  al desarrollo de las medidas contempladas.

Coordinación interministerial

Una quinta fase es la creación de una instancia interministerial en la que participarán  distintas instituciones públicas para formar parte de un grupo activo. Este se comprometerá a apoyar, con sus propios instrumentos de gestión pública, el desarrollo de las medidas surgidas en las etapas anteriores.

Validación 

Luego se inicia la etapa de validación que será liderada por el CNCA desde sus encargados de las disciplinas artísticas y apoyada por los Comités asesores. La etapa final de validación de cada una de las políticas culturales es otorgada por el Directorio Nacional del CNCA.

Implementación y seguimiento

Finalmente, y luego de varios meses de construcción, la Política Cultural es presentada a la ciudadanía. De este modo, la última etapa de la construcción de una Política Cultural es su implementación y seguimiento.

La implementación se inicia con la clasificación y calendarización y de las medidas aprobadas para distribuir y organizar su ejecución en el tiempo que esta política abarca.

El proceso de seguimiento incluirá tanto al sector público como a la ciudadanía, e implica dar cuenta públicamente de los avances y un proceso final de cierre en el último año de implementación. Con esto, cada Política Cultural promueve el desarrollo cultural de nuestro país y mantiene su compromiso de un accionar público en cultura con énfasis en la toma de decisiones de manera informada, el incentivo a la participación ciudadana, y la búsqueda permanente de alinear su quehacer con las demás instituciones del Estado.

Hoy se encuentran en desarrollo políticas para distintas disciplinas artísticas y culturales, y el próximo año se iniciará la construcción de las políticas regionales que orientarán la acción del Consejo – y futuro Ministerio- en las distintas regiones del país.

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