Personas o comunidades de ascendencia africana. Se identifican como herederas culturales de las personas provenientes del continente africano que fueron desplazadas de sus lugares de origen mediante la trata esclavista transatlántica, en lo que se conoce como la diáspora africana. El racismo y la discriminación racial, heredados de la esclavitud y el colonialismo, han hecho que la afrodescendencia haya encontrado múltiples impedimentos en la vida pública y que, a menudo, pase desapercibido en las estadísticas oficiales. No obstante, las comunidades afrodescendientes tienen una larga historia de resistencia, lucha por sus derechos y búsqueda de espacios para la expresión de sus identidades culturales.
Posicionamiento político cuyo objetivo es eliminar las desigualdades generadas por el racismo. Para ello, trabaja en la modificación de discursos y prácticas aprendidas, considerando la denuncia de situaciones de injusticia racial y la implementación de acciones que conduzcan a construir formas de vida más equitativas y justas. Como señala el antropólogo Ghassan Hage, el antirracismo no es solo una lucha contra prejuicios, prácticas discriminatorias y violencia racista, sino la promoción de una cultura y la creación de espacios de empoderamiento de los sujetos racializados, transformando, así, las relaciones sociales.
Proceso de ocupación, expansión, control y explotación de un territorio y las personas que lo habitan, por parte de un país. En el caso de la colonización de América por parte de los imperios europeos, la colonización implicó secuestros en el continente africano, además de genocidios y usurpaciones de los territorios de comunidades indígenas, llevando a consolidar el sistema capitalista mediante el trabajo de mano de obra esclavizada.
Se refiere al desmantelamiento de la noción de «colonialidad del poder, [que] se basa en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de ese patrón de poder [...] La descolonización no puede limitarse al ámbito político. Tiene que ser también epistemológica, descolonizar el saber y la producción de conocimientos».
Derechos humanos que garantizan la participación de las personas en la vida cultural de su comunidad, el acceso a la cultura, la protección de su patrimonio cultural y la libertad de expresión artística y creativa. Son esenciales para la dignidad humana y la diversidad cultural.
Concepto que hace alusión a mecanismos de segregación a personas o grupos —por razón de su género, raza, pertenencia étnica, orientación sexual, color de la piel, nacionalidad, lengua, religión, origen, o cualquier forma de discapacidad, entre otras—, impidiéndoles acceder al ejercicio de los derechos humanos en igualdad de condiciones. La Declaración Universal de Derechos Humanos plantea en su artículo 2° que: toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial señala que: la expresión «discriminación racial» denotará toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.
Coexistencia de múltiples culturas que poseen diferentes formas de expresión y significados, atribuidos a sus prácticas, creencias, lenguas y tradiciones, entre otras características. Esto sucede tanto entre culturas como al interior de cada una, ya que existen distintas expresiones y significados que pueden ser compartidos o no. La noción de diversidad cultural propone que estas diferencias constituyen un valor común y requieren ser reconocidas de manera equitativa, permitiendo el diálogo en condiciones de igualdad.
Propuesta educativa que reconoce la existencia del racismo y promueve la justicia racial para establecer mecanismos y programas educativos que contribuyan a desmantelar las desigualdades existentes. Esto incluye la creación y modificación de normativas, metodologías y diseño curricular, en base al reconocimiento y la participación de todas las personas o grupos culturales, especialmente de quienes han sido discriminados.
Marco conceptual y metodológico que orienta las políticas y acciones hacia la realización de los derechos humanos de todas las personas. Implica identificar a los titulares de derechos y a los garantes de esos derechos, así como las obligaciones que estos últimos tienen para asegurar su cumplimiento.
Perspectiva teórica y política, cuyo objeto central de estudio es la diversidad cultural. Este enfoque propone observar la realidad social considerando las diversas identidades culturales que la componen, e identificar las desigualdades estructurales en el acceso de determinados grupos culturales —tales como pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades migrantes a derechos específicos y a la participación en la sociedad. Todo esto, con la finalidad de revertir dichas inequidades entregando oportunidades de acceso, derechos y espacio para la toma de decisiones, en consonancia con sus propias visiones de mundo. Desde la teoría, se distinguen tres formas diferenciadas de aplicar la mirada intercultural, la relacional, funcional y la interculturalidad crítica. (Ver, más adelante, la definición de interculturalidad).
Representación social que atribuye características generalizadas —comportamientos, actitudes y conocimientos—, negativos o inferiores, a grupos de personas y que tiene como consecuencia su exclusión. Los estereotipos se fundan en prejuicios y son difundidos, principalmente, a través de medios de comunicación o redes sociales.
Es la visión global de que Europa es el centro del conocimiento y, en ese sentido, la historia y todo lo que conocemos está situado en y desde ese continente. Según plantea el sociólogo Aníbal Quijano, «el eurocentrismo es una forma de control del conocimiento y la producción intelectual que impuso como universales las ideas, valores y racionalidades europeas, invisibilizando los saberes y experiencias de otras culturas».
Se denomina folclorización a la utilización de las expresiones artísticas o culturales de determinados países o comunidades, especialmente pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades migrantes, sin considerar las conexiones históricas y políticas de dichas prácticas, lo que impide generar un conocimiento profundo y acabado del complejo entramado de construcción identitaria de dichas comunidades.
Conjunto de acciones y procesos destinados a planificar, organizar, ejecutar y evaluar proyectos y políticas culturales. Busca promover el desarrollo cultural, facilitar el acceso a las artes y el patrimonio, y fomentar la participación ciudadana en la vida cultural.
Proceso que asegura que todas las personas, independientemente de sus características, tengan las mismas oportunidades y posibilidades de participar plenamente en todos los aspectos de la vida social, cultural, económica y política. Busca eliminar barreras y garantizar el acceso equitativo.
A diferencia de la multiculturalidad —entendida como la coexistencia de personas o comunidades culturalmente diversas— la interculturalidad, apunta a un horizonte aún por lograr, como la justicia social, y propone estrategias para revisar y transformar las desigualdades estructurales existentes entre grupos culturales y al interior de ellos. Algunos posicionamientos teóricos y políticos distinguen tres tipos de interculturalidad:
• Interculturalidad relacional: refiere a los contactos, intercambios y relaciones establecidos entre grupos e identidades culturales, las que sin embargo no apuntan o enfatizan en las diferencias o desigualdades existentes entre ellos ni a generar transformaciones sociales, políticas o económicas profundas.
• Interculturalidad funcional: busca el reconocimiento de la diversidad y diferencias culturales con miras a su inclusión al interior de la estructura social, promoviendo el diálogo y la tolerancia, pero sin tocar las causas de la asimetría social y cultural, en consecuencia, resulta funcional al sistema social establecido.
• Interculturalidad crítica: se le llama así porque propone un posicionamiento más crítico en relación a las desigualdades y diferencias entre grupos culturales históricamente marginados. Es un concepto desarrollado en América Latina, desde un posicionamiento decolonial, y que apunta a revisar las estructuras de poder que han generado la marginación de grupos culturales. Todo esto, «como un proceso y proyecto que se construye desde la gente…, en contraste a la [interculturalidad funcional], que se ejerce desde arriba». Finalmente, propone transformar las «condiciones y dispositivos de poder que mantienen la desigualdad, inferiorización, racionalización y discriminación», con miras a la construcción de nuevas formas de ser, sentir y estar en sociedad, sostenidas desde una reestructuración del poder en base a las diferencias.
Herramienta de análisis que permite comprender cómo diversas dimensiones de la identidad —como el género, la raza, la clase social, la orientación sexual o la discapacidad— se articulan entre sí, generando experiencias específicas de discriminación, desigualdad o privilegio. Estas categorías no actúan de forma aislada, sino que se entrecruzan en contextos estructurados por relaciones de poder. El concepto fue desarrollado por la jurista afro estadounidense Kimberlé Crenshaw en los años 80, para visibilizar cómo las experiencias de las mujeres negras quedaban marginadas tanto en los discursos feministas como en los antirracistas de la época.
La migración se refiere al proceso de movilidad de personas fuera de su lugar original de residencia, ya sea dentro de un país o a través de fronteras internacionales, con el propósito de establecerse —temporal o permanentemente— en otro lugar. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la migración puede estar motivada por razones económicas, sociales, políticas, culturales o ambientales. Desde un enfoque de derechos humanos, organismos como la OIM, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Pacto Mundial para la Migración de 2018 sostienen que todas las personas migrantes, sin importar su estatus migratorio, deben ser tratadas con dignidad y tener garantizados sus derechos fundamentales. Esto incluye el derecho a no ser discriminadas, a acceder a servicios básicos, a la protección contra la violencia y a un debido proceso.
Perspectiva que reconoce la existencia y la convivencia de diversas culturas dentro de una misma sociedad, y que promueve el respeto hacia sus diferencias culturales, étnicas, lingüísticas o religiosas. Su origen se sitúa en los años 1970 y 1980, principalmente en países como Canadá, Australia y el Reino Unido, como respuesta a las demandas de pueblos indígenas, minorías étnicas y comunidades migrantes que exigían el reconocimiento de sus derechos culturales dentro de los Estados nacionales. Fue también una reacción frente a los modelos de asimilación cultural, que buscaban homogeneizar las identidades o grupos marginalizados bajo una cultura dominante. El multiculturalismo ha sido objeto de cuestionamientos, sobre todo desde la teoría de la interculturalidad crítica, ya que en ocasiones se lo ha asociado con una visión simplificada de la diversidad que no cuestiona las desigualdades estructurales ni las relaciones de poder entre los grupos culturales.
Proceso mediante el cual los ciudadanos intervienen en las decisiones públicas que afectan sus vidas. Implica el derecho a ser consultado, a proponer iniciativas, a fiscalizar la gestión pública y a colaborar en la implementación de políticas, fortaleciendo la democracia y la gobernanza.
Individuo que se ha desplazado de su lugar de residencia habitual a otro, ya sea dentro de su propio país o a través de una frontera internacional, por cualquier razón y por cualquier duración. El término es amplio e incluye a refugiados, solicitantes de asilo y migrantes económicos, entre otros.
Opinión previamente concebida sobre un grupo de personas, que genera una predisposición a adoptar un comportamiento negativo hacia algo o alguien. Es una actitud difícil de erradicar y se sustenta en una generalización errónea o estereotipo que lleva a, por ejemplo, no considerar las diferencias individuales existentes en el interior de un grupo de personas.
Sobre los pueblos indígenas u originarios, la Ley Indígena 19.253 señala lo siguiente: El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura.
Proceso a través del cual se le asignan significados raciales a personas, comunidades o expresiones culturales, a partir de características como el color de piel, rasgos físicos, lengua, origen o costumbres. Todo esto, sustentado en constructos sociales que buscan sostener estructuras de poder, jerarquías y desigualdades sociales. Desde los estudios decoloniales, la racialización se entiende como una herramienta de la colonialidad del poder, que produce sujetos «inferiores» a partir de la colonización y legitima relaciones de dominación entre lo europeo/blanco, y lo no europeo/no blanco. Hoy en día muchos/as investigadores/as, educadores/as y activistas recomiendan no utilizar la noción de “raza” para referirse a las personas porque científicamente está demostrado que no existen “razas humanas” distintas. La variación genética entre personas de diferentes regiones es mínima y no permite dividir a la humanidad en categorías biológicas separadas.
Sistema ideológico de jerarquización, opresión y exclusión que establece y reproduce desigualdades de poder, de recursos y de privilegios basándose en la construcción social de razas (proceso de racialización). Estas desigualdades se pueden observar en los espacios económicos, políticos, culturales, identitarios y sociales. En palabras de bell hooks, «el racismo es un sistema de dominación que utiliza el miedo, la ignorancia y la violencia para mantener el poder de un grupo sobre otro, basado en construcciones sociales de raza que privilegian a la gente blanca».
Espacio geográfico y simbólico donde se desarrollan y manifiestan las prácticas, expresiones, conocimientos y valores de una comunidad o grupo social. No se limita a lo físico, sino que abarca las interacciones humanas, las memorias colectivas y las identidades que se construyen en ese lugar.
Actitudes, prejuicios y comportamientos que rechazan, excluyen y frecuentemente difaman a una persona o colectivo de personas basándose en la percepción de que vienen de fuera o son extranjeros con respecto a la comunidad, sociedad o identidad nacional de referencia. La xenofobia no es simplemente un prejuicio individual, sino un fenómeno social que alimenta la violencia estructural y cotidiana, reforzando un clima de miedo e inseguridad que afecta tanto a las personas migrantes como a la convivencia democrática en general. La Declaración de Durban101 señala, por una parte, que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia constituyen una negación de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Por otra parte, la misma declaración afirma que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, cuando equivalen a racismo y discriminación racial, constituyen graves violaciones de todos los derechos humanos y obstáculos al pleno disfrute de esos derechos, niegan la verdad evidente de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos, constituyen un obstáculo a las relaciones pacíficas y de amistad entre los pueblos y las naciones, y figuran entre las causas básicas de muchos conflictos internos e internacionales, incluidos conflictos armados, y el consiguiente desplazamiento forzado de poblaciones.
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