Bienal de Venecia 2017
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Ticio Escobar

Nació en Asunción, Paraguay, en 1947, donde vive y trabaja.

Curador, profesor, crítico de arte y promotor cultural. Autor de la Ley Nacional de Cultura de Paraguay. Director del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro, Asunción. Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Argentina. Fue Presidente del Capítulo Paraguay de la Asociación Internacional de Críticos de Arte y Ministro de Cultura de Paraguay (2008-2012). Le fueron otorgadas condecoraciones y distinciones internacionales, entre las que cabe destacar el Reconocimiento de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, por sus “aportes extraordinarios al campo de la crítica internacional” (octubre, 2011). Tiene publicados más de 10 títulos sobre arte indígena, popular y contemporáneo, entre los cuales se encuentran Una interpretación de las artes visuales en el Paraguay. Dos tomos, 1982 y 1984; El mito del arte y el mito del pueblo, Asunción, 1986; Santiago de Chile, 2008; La belleza de los otros, 1993; La maldición de Nemur, Asunción, 1999; Universidades de Murcia y Pittsburgh, 2008; El arte fuera de sí, Asunción, 2004, Valencia; 2010; La mínima distancia, La Habana, 2010 e Imagen e Intemperie, Buenos Aires y Madrid, 2016. Viene ejerciendo la curaduría de diversas exposiciones y bienales internacionales.

Texto curatorial

El nombre Werken, que titula la obra de Oyarzún, designa un personaje central en la cultura mapuche; es el mensajero en su sentido más amplio: el portador de la palabra social, el representante de la comunidad y el mediador de conflictos.  No es el único que emplea la máscara ritual, pero es quien mejor expone la circulación del nombre y la representación de los distintos rostros y voces mapuche. Más que ocultar identidades, las máscaras muestran el semblante mapuche a partir del cual se marcan las diferencias particulares.

La obra de Bernardo Oyarzún se basa en la presentación de 1000 máscaras levantadas mediante varillas a la altura de la mirada. Las piezas, llamadas kollong, conforman un conjunto de forma casi circular, aunque provista de contornos irregulares. En los muros útiles de la sala va instalada una línea de letreros led que dejan correr la escritura de 6906 apellidos mapuche: todos los que existen actualmente. Esos nombres sobreviven, enmascarados, a pesar del esfuerzo histórico del Estado por borrarlos y del cambio de apellido que miles de mapuche realizaron, presionados, durante el siglo XX.

El número de máscaras expuestas no corresponde al de apellidos vigentes, pues muchos han quedado sin sujeto que los porte. Pero la cantidad de piezas es considerable: podría representar el conjunto de la ceremonia donde se lleva la máscara: el Ngillatún, una reunión de linajes, un ayllarewe, o quizá una comunidad, un lof; o un ejército de guerreros, weichafes. También sugiere una multitud amenazante, un auditorio expectante o un pueblo entero: la humanidad vista desde el núcleo radical de la cultura, avalado por las certezas del mito y las apariencias irrefutables del ritual.

Esta obra impugna cierto escamoteo del discurso oficial. Por un lado, tal discurso encubre prácticas estéticas y políticas de la cultura mapuche que promoverían su agencia en la escena pública; por otro, sobreexpone momentos de esa cultura, presentados como correcta insignia de diversidad.  La obra Werken refuta el ocultamiento de los nombres y los cuerpos mapuche mediante operaciones capaces de avalar una posición crítica sin caer en literalidades contestatarias ni en idealizaciones de la diferencia identitaria. Este enfoque permitirá que conflictos vinculados con las identidades, la autogestión política y el territorio, se zafen del enclaustramiento localista para abrirse a un debate de alcance universal.

Ticio Escobar

He was born in Asunción, Paraguay in 1947. He lives and works in Asunción, Paraguay.

He is a curator, teacher, art critic and cultural promoter, author of the National Law of Culture of Paraguay, Director of the Center for Visual Arts / Museo del Barro in Asunción, Doctorate Honoris Causa of the National University of Buenos Aires in Argentina. Escobar was President of the Paraguay Chapter of the International Association of Art Critics and Minister of Culture of Paraguay (2008-2012). He was awarded international awards and honors, including the International Art Critics Association Recognition for his “extraordinary contributions to the field of international criticism” (October 2011). He has published more than ten titles on indigenous, popular and contemporary art, among which they are: An interpretation of the visual arts in Paraguay. Two volumes, 1982 and 1984; The myth of art and the myth of the people, Asunción, 1986; Santiago de Chile, 2008; The Beauty of Others, 1993; The Curse of Nemur, Asunción, 1999; Universities of Murcia and Pittsburgh, 2008; Art outside of itself, Asunción, 2004, Valencia; 2010; The minimum distance, Havana, 2010 and Image and Weather, Buenos Aires and Madrid, 2016. He has been curating various exhibitions and international biennials.

Abstract

The name Werken, which is the title of the work of Oyarzún, designates a central character in the Mapuche’s culture. It is the messenger in its widest sense: the bearer of the social word, the representative of the community and the mediator of conflicts. It is not the only one that uses the ritual mask, but it is the one that better exposes the circulation of the name and the representation of the different Mapuche’s faces and voices. More than hiding identities, the masks show the Mapuche’s facial expression marking the particular differences.

The work of Bernardo Oyarzún consist in the presentation of 1,000 masks raised with rods at eye level. The pieces, called kollong, form a set of nearly circular shape, provided with irregular contours. On the available walls of the room, a line of LED signs is installed showing in loop 6,906 Mapuche surnames: all of the existing ones at the time. These names survive, although masked, despite the historical effort of the State to erase them and the forced change of surname that thousands of Mapuche had to endure during the twentieth century.

The number of exposed masks does not correspond to the number of current surnames as many have been left without a person to carry them. But the number of pieces is considerable and it could represent a ceremonial group wearing mask: the Ngillatun, a lineage meeting, an ayllarewe, or perhaps a community, a lof; or an army of weichafes warriors. It also suggests a menacing crowd, an expectant audience or an entire population: humanity seen from the radical core of culture, backed by the certainties of myth and the irrefutable appearances of the ritual.

This work porposes a certain concealment of the official discourse and hides the aesthetics and political practices the Mapuche culture that would promote its organization in the public scene; on the other, it overexposes moments of that culture, presented as a correct badge of diversity. The work of Werken refutes the concealment of Mapuche names and bodies through operations capable of endorsing a critical position without falling into critical literalities or idealizations of the identity difference. This approach will allow conflicts linked to identities, political self-management, and territory, to break out the confined locality to open up to a universal debate.

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